jueves, agosto 30, 2007

Infierno en la Torre

Exagero, el infierno consistía en cruzar Reforma frente a la Torre Mayor a medio día.

Hoy que salí a tragarme mí 'elevensies' encontré en Reforma a cientos de trajeados. Creí que era otra manifestación pero cuando me acerqué a conocer sus demandas, en lugar de cartelones y mantas ví que cargaban gafetes de varias empresas, todas inquilatarias de la Torre Mayor. Varios se aferraban a sus celulares con cara de consternación.

- ¿Mamaaá? Ven por mí. Nos desalojaron de la Torre Mayor - parecían decir.

Había empleados de limpieza, gerentes, achichintles, meseros y chefs. Abarrotaban los andadores de Reforma. Algunos contemplaban la Torre esperando a que fuera a estallar.

- ¿Habrá sido una amenaza de bomba? - oí preguntar a uno a sus compañeros.

Había quien tomaba el incidente con humor.

- ¿Nos descontarán el día si se incendia la Torre?

O con incredulidad.

- ¿Como ves que ya tenemos terrorismo en este país, guey?

Yo me quedé frente a la Torre, en la acera del 4 Seasons, mientras me zampaba mi fruta (¿ven qué sano soy?). Cuando terminé de comer, la Torre continuaba en una pieza. Lo único notable era una fila de policías frente a ella. Bostecé y me regresé a chambear.

Actualización 14:45: He salido a comer y continúa la confusión. Nadie sabe cuando va a poder ingresar de nuevo al edificio. La mayoría ya se fue. Los que no, han formado grupos y se debaten entre seguir esperando o irse a sus casas. Han llegado más policías que tampoco saben qué onda.

Actualización 21:15: Ya llegué a mi casa y puedo entrar a gusto a las noticias. En la Jornada leí una nota al respecto.

pd. El desalojo de la Torre brindó público inesperado a los manifestantes del IMSS. No obstante, continuo pensando que estos últimos tendrían más impacto si se ponen en la puerta que sí se usa.

martes, agosto 28, 2007

IMSS

Hoy que salí a comer me encontré en las escaleras del edificio del IMSS en Reforma a unos manifestantes. Estaban sentados denunciando con cartelones y mantas algunas deficiencias del instituto, mientras los camiones en los que llegaron obstruían la lateral.



Yo lo único que quiero agregar es que la manifestación estaba puesta en la calle equivocada. Los que hacen funcionar al IMSS no entran por ahí.

viernes, agosto 24, 2007

¡Sonamos!

Los tonos de celulares son de los peores inventos. Junto con los avionesbomba, los algoritmos de conteo del IFE, las tiendas Waldo's a las que me arrastra el cerdo cada vez que ve una y la iglesia católica apostólica y romana.

Si uno oye sonar un celular nomás hay 2 posibilidades:

a) que suene de tal manera que su dueño crea, equivocadamente, que el tono es el no va más del ingenio humano, y

b) que suene una rola que efectivamente sea chida.

En el primer caso además de reventarnos los oidos vamos a vernos en una vorágine de penajenismo en lo que al que llaman se decide a contestar. En el segundo, cuando apenas estemos entrando en ambiente el dueño del celular atiende la llamada y se acaba la diversión. En cualquier caso se pierde la serenidad. Lo mejor es que el dueño del celular lo traiga lo más silencioso posible o mejor aún, apagado.

Debería ser ilegal sonar en sitios públicos.

En lo que las autoridades competentes atienden este importantísimo asunto, propongo algunos paliativos a los que como yo van por la vida soplándose los tonos de los demás, peores que si fueran flatulencias para el oido.

1) Si un señor suena con los silbidos de kill bill hay que pedirle que trate de silbar la tonadita. Cuando vea que no puede hay que ayudarlo con base en sendas y rítmicas patadas por el culo.

2) Si una señora suena como Paulina Rubio hay que darle un empellón. En este caso es importante aprovechar el entorno. Si uno está en el andén del metro hay que arrojarla a las vías; si uno va en el micro hay que bajarla a la calle sin pedir la parada. Si va con guaruras en el carril de junto hay que embestirla y arrojarse por la puerta antes de la colisión.

3) Si un puberto suena como rola que a uno le guste y la interrumpe para ponerse a platicar: "aaaayy hoooolaaa coooomo eestaaaas" lo que procede es quitarle el celular, ponerlo en modo vibrador y metérselo por el orificio más a la mano. De preferencia en el hocico esperando a que se atragante la siguiente vez que le llamen (hay otros orificios para aquellos que quieran ser creativos).

4) Si por nostalgia alguno se pone a sonar con la rola del Chavo del Ocho a ese no hay que hacerle nada. No porque la rola sea chida (es execrable), sino porque el dueño del celular lo que necesita es de toda nuestra conmiseración. No hay peor castigo que ir por la vida con esos gustos.

pd. En la actualidad tomar al pie de la letra la mayoría de estos paliativos quizá acarree consecuencias penales. Pero al menos uno cumplirá su condena con la conciencia de que gracias a sus acciones el mundo es un mejor lugar para vivir.

Taller

Me he animado a participar en el taller de metatextos ver. 2.0

La mayor parte de lo que he escrito en la última década consiste en inútiles manuales de sotgüer, ridículos casos de uso y mails explicando el retraso de proyectos propios y ajenos.

A ver si con esto consigo destapar aunque sea un poquito la interface que hay entre la silla y el teclado de mi computadora.

domingo, agosto 19, 2007

La terrorífica visita en ayunas al changarro de análisis clínicos y de cómo fue que no bañé a meados a unas clientas de farmacia homeópata.

El jueves en la noche en lugar de conseguirme algo sustancioso de cenar hice el siguiente plan:

- Hoy no ceno. Mañana me levanto a horas que ya no sé si existan y antes de ir a la chamba me meto a un laboratorio a que me saquen sangre. Estaría chido que me atendiera una enfermera como la guera superfuerte de Heroes. Si me atiende una sra. que parezca verruga con licencia para inyectar me tendré que consolar con un desayuno que tumbe a un luchador de sumo.

Me tiré en la cama a leer algo aburrídisimo que me durmiera (mi blog). Cuando volví a despertar faltaba media hora para que entrara a chambear.

- Chale- pensé, pero inmediatamente recurrí al argumento de todo buen procrastinador: pocas cosas hay que no puedan esperar para mañana y esta no es una de esas.

Al otro día, después de pasar otra noche con la panza de farol, me apersoné en un changarro de laboratorios Chopo que están cerca de la casa.

- Hola. Vengo a que me hagan todo esto - dije tendiendo el papelito que me dio el dr neurólogo a una recepecionista. Huelga decir que ya había yo revisado que los análisis no incluyeran "doblegarme ante el imperialismo yanqui" como dice Jorge Ibargüengoitia que le pasó cuando le hicieron su chequeo médico para lo de su beca (ver La ley de Herodes).

Después de vaciarme la cartera, la recepcionista me indicó que entrara a un cubículo. Ahí dentro no estaba la guera superfuerte de heroes. Estaba un señor viejísimo con olor a naftalina vestido con bata.

Le tendí el recibo de los doscientosveinticuatro exámenes y el sacó otros tantos tubitos de vidrio. Como si fuera un mago preparando un truco de ilusionismo me los mostró para que yo viera que los acababa de sacar de sus pristinos y asépticos envoltorios. Lo mismo hizo con una aguja.

- ¿Qué te pasó? - me preguntó mientras ajustaba un cincho en mi brazo y me hacía señas para que abriera y cerrara mi mano.

- Tuve un ataque epiléptico.

Aqui me contó la historia de una prima y una sobrina que "sufrieron muchos años de epilepsia" pero que se curaron "cuando se casaron y se fueron de la casa".

Pensé en revirar que a lo mejor lo que tenían sus parientas no era epilepsia sino sanos berrinches por no disponer de tiempo y lugar para cogerse a sus novios, pero no me atreví a decirlo pues el viejito estaba insertándome una gigantesca aguja en el brazo.

Miré como mi sangre salía en un chisguete que iba a dar a los tubos que el técnico iba intercambiando a medida que se llenaban. Por andar de mirón me ví recompensado con los resultados funestos de todas las ocasiones que he contemplado mi sangre correr. Casi me desmayo.

- ¿Estás bien? - me preguntó.

- No. ¿Ya mero acabamos?

- Este es el último.

Para no dar hasta el suelo me calculé las probabilidades de ganar el melate cuando los gueyes de pronósticos aumenten el número de cifras a escoger de 51 a 57. Al cabo de un rato me recompuse y salí del cubículo.

- Espera. Falta tu muestra de orina.

Me dí media vuelta y me entregó un vasito y una jeringa.

- Llena la jeringa y traela más tarde – me dijo.

Mareadísimo llegué a casa y me tumbé en la cama. Miré el vasito y la jeringa y después de un rato ya estaba en condiciones de recolectar una meada.

Minutos después iba yo por la calle de regreso al laboratorio cargando una jeringa llena de mi orina de color a tequila reposado.

Antes de llegar al laboratorio me detuve frente a una farmacia homeopática, a tomar la siguiente foto para mi archivo de promesas magufas.



En eso estaba cuando me percaté que me miraban unas con cuerpos de tinaco que esperaban a que les abrieran en la farmacia homeopática. Nos contemplamos con mutuo asco. Yo a ellas, por sus intentos paranormales de bajar de peso y ellas a mí, o por la meada que llevaba yo cargando en la mano o porque creían que me iba a hacer una puñeta con la foto que tomé.

Contuve el impulso de vaciarles el contenido de mi jeringa en las caras para exponerlas, a diferencia del homeópata que les ve la cara en cada consulta, a una sustancia tóxica que no estuviera diluida hasta la inutilidad.

Mi meada no las hubiera adelgazado pero seguro si habría conseguido que se movieran; actividad que les convendría más que cualquier menjunge homeópata que se zamparan.

pd. Reanudé mi camino preguntándome ¿cómo adelgazan a sus pacientes los homeópatas? ¿también los diluyen?

viernes, agosto 17, 2007

Lección de anatomía

El comentario que me hizo el viernes (nomás que fue hablado por eso lo posteo).

Cova: Oye guey, no sabía que tuvieras los intestinos en la cabeza.

Casi me vuelve a dar otro ataque epiléptico de la risa.

miércoles, agosto 15, 2007

Mi cerebro y diosito

Suelo ser optimista hasta el absurdo sobre el destino de la humanidad, pero cuando se trata de imaginar mi propio futuro nomás visualizo ruina, desgracia y destrucción (lo cual es una evidencia más que echa por tierra esa tontería que dice "lo que imaginas es lo que te sucede" pues por lo general a mí me ha ido bien).

Los hechos se imponen.

Mi resonancia salió a toda madre. De acuerdo al radiólogo y al neurólogo "no tengo alteraciones orgánicas". Podría inscribir mi cerebro a una agencia de modelaje de cerebros.

No tengo ni cisticercos, ni tumores, ni lesiones dentro de la choya (aunque el contenedor presenta algunas abolladuras).

Hay, sin embargo, una anormalidad visible. Los que sean observadores podrán apreciarla: la glándula del escepticismo está muy crecida. Para aquellos que no sepan dónde está he hecho el siguiente esquema.



Son buenas noticias, pero aún tengo una duda.

¿¿¿Qué putas me pasa???

Mientras varios continuamos buscando les comento que en una primera googleada me enteré que aproximadamente a la mitad de los casos de ataques epilépticos no se les encuentran sus causas. También leí que en algunos círculos, sumamente prontos a ofrecer soluciones paranormales a eventos naturales, aún se considera que la epilepsia la cura un guey todopoderoso con un humor muy extraño.

Ese dislate no debe sorprender. Recuerden que no hace mucho, jerarcas de la iglesia católica mexicana se reunieron para discutir cómo librarnos de las posesiones demoniacas. Tampoco es para lamentarse mucho pues pudo haber sido peor; se pudieron haber reunido para discutir cómo salir indemnes de los cargos de abuso y encubrimiento que enfrentan algunos de ellos.

He realizado un brevísimo experimento para comprobar si alguna entidad ardida y todopoderosa en las alturas está detrás de mi ataque epliléptico. Dejé un rato mi sitio de chamba para salir a la calle y echar veinte mentadas de madre al cielo. Hasta el momento no me ha cagado ni una paloma.

Conclusión: La epilepsia NO es castigo divino.

Corolario: O diosito no tiene madre y es apático a las mentadas -y a todo lo demás por lo visto-, o diosito no existe. De cualquier modo quien viva pidiéndole deseos nomás está autoengañándose bien gacho.

pd. El próximo capítulo de esta historia: la terrorífica visita en ayunas al changarro de análisis clínicos.

martes, agosto 14, 2007

¿Hay alguien ahí afuera?

Tres sencillos pasos para conseguir lectores.

Paso 1. Preparar el anzuelo.


Paso 2. Preparar el transporte.


Paso 3. ¡Vuela batman!


pd. Esto es más entretenido que usar blogsmexico.

lunes, agosto 13, 2007

Resonancia


Lo que traigo puesto en la foto de arriba es lo que me dieron para vestir durante la resonancia magnética.

Cuando salí del baño donde me cambié me encontré ante un aparato que parecía un sacapuntas eléctrico del tamaño de un remolque de trailer.

- Acuéstate aquí boca arriba – me indicó el técnico señalando una plancha acolchonada que estaba dirigida al orificio del armatoste.

Me acomodé como me dijo.

- Te voy a sujetar la cabeza trata de permanecer quieto – advirtió.

Me inmovilizó la cabeza con algo que se parecía al casco de galactus.

- Vas a oir como un compresor de aire – dijo antes de apretar un botón que me introdujo al orificio del sacapuntas gigante. Una vez dentro me dí cuenta que cualquiera con claustrofobia pasaría un mal rato en ese espacio diminuto y a media luz.

Algo anormal pasaba con la máquina porque el técnico me sacó y me metió tres ocasiones al tubo.

- Parezco pito primerizo – pensé.

Pasó el tiempo y no oía el mentado ruido "como compresor de aire". Lo que oí fue que el técnico pedía soporte por teléfono:

- No... no inicia la secuencia... no está funcionando.

"Por las barbas de James Randi" me dije. "Esta chingadera ha de funcionar con Windows Vista . Ya me quedé atrapado aquí".

Perdí la noción del tiempo y estaba empezando a quedarme jetón cuando me despertó el ruido que me advirtió el técnico. Pero no se oía como un compresor de aire. Sonaba igualito a un motor de camión con problemas para subir una pendiente larga.

Al cabo de un rato ya estaba aturdido por el ruido. Me imaginé que iba yo subiendo en un camión asmático de Estrella de Oro el cerro de Acapulco y que en cualquier momento vería el mar. La visión, aunque ruidosa, me ayudó a dormitar cuando, a medio cerro, salieron unos armados con pistolas de estarguars y empezaron a disparar al vehículo en el que yo iba.

Abrí los ojos alarmado. El ruido había cambiado. Sonaba a efecto de sonido de película de George Lucas mezclado con película de Spielberg. Unos star troopers disparaban en mi oreja derecha y unos soldados de la 2da guerra mundial respondían con ametralladora cerca de mi oreja izquierda. El intercambio duró muchos minutos.

Yo creía que ya me iban a sacar de ahí pues la plancha sobre la que estaba comenzó a vibrar. Pero en lugar de ello el aparato empezó a sonar con los primeros acordes de una rola de merol.

No me aburrió. No porque sea yo un gran fan de merol sino porque a esas alturas estaba yo malviajado pues el punto sobre el que descansaba mi cabeza parecía que estaba sobre la broca de un taladro. Llevaba ya mucho tiempo en la misma posición y necesitaba moverme.

No me atreví a hacerlo porque sabía que todos esos ruidos de merol, de camión, y de pistolitas de estarguars indicaban que el aparato estaba obteniendo imágenes del interior de mi choya y no me entusiasmaba que salieran mal y que hubiera que repetir la resonancia.

Pasó otra tanda de los tres únicos éxitos que tenía en su repertorio el aparato y estaba empezando a preguntarme si no tendría ya un agujero en la cabeza cuando volvió a vibrar la plancha pero esta vez para sacarme.

- Ya acabamos – me anunció el técnico cuando volví a verle la cara.

Me quitó el casco de galactus y pregunté.

- ¿Cuánto duré ahí adentro?

- Una hora. Los primeros veinte minutos tuve problemas para iniciar la secuencia.

Me toqué la parte de atrás de la cabeza casi esperando encontrar un agujero.

Miré hacia uno de los monitores del aparato y la incomodidad se me olvidó. Ví por primera vez una foto de mi cerebro. Se me ocurrieron las siguientes líneas piteras mientras contemplaba la imagen.

Este es mi cerebro. Si lees estas líneas significa que en el espacio entre tus orejas tienes uno parecido. Es la única estructura conocida con la capacidad de sostener lo que eres. El día que tu cerebro deje de recibir nutrientes y oxígeno será el día en que ya no serás más.

Aunque vivas convencido de que eres el predilecto del universo, del destino, de dios, de jesús o de su chingada y muy virgen madre, y que serás preservado por siempre en un sitio privilegiado, no hay ninguna evidencia de que eso vaya a ocurrir. Tampoco la hay de que logres trascender más allá de lo que hagas -o dejes de hacer- durante el tiempo que estés vivo.

No hay evidencia de que si sigues unas reglas muy añejas y muy arbitrarias de comportamiento pases la eternidad contemplando arrobado la jeta de un guey imaginario todopoderoso. Y hay ninguna indicación de que te puedas achicharrar por toda la eternidad por cualquier falta o daño finito que seas capaz de provocar.

Creer que hay alguien todopodersoso al que le agradas y que te cuida, a pesar de la falta de evidencia, se llama fe. Y en filosofía es una virtud teologal. En la vida real, eso no es una virtud, es una estupidez.

Lo que eres está ahí. Sobre tus hombros y entre tus orejas. No está en otra parte.

No va a durarte para siempre. Úsalo lo mejor que puedas mientras te funciona.
pd1. Próximamente: el diagnóstico del neurólogo junto con una foto de mis sesos que espero que no estén más allá de compostura.

pd2. La jeta que traigo en la foto no es de pose. Así la pongo cuando ando cagado de susto y coraje por la incertidumbre. Con todo, considero que conservo más la compostura que mis parientas creyentes que lloriquean ante mí -desconcertando de paso a Constanza-: "no quiero que te mueras". Bueno... a mí tampoco me alegra morirme pero aprovecho esta bosta para hacer dos aclaraciones:

1. Esperemos a ver los resultados antes de desahuciarme ¿no?
2. Soy escéptico. No inmortal. No mamar.

viernes, agosto 10, 2007

Fotos de antaño y frases hechas



La de arriba es una foto de una foto del Jardín Centenario en Coyoacán tomada en 1953. El cine Centenario es hoy un Sanborn's al que nomás he entrado a mear o a hacerme guey en la sección de revistas.

Las fotos de antaño de rincones conocidos de la ciudad me gustan mucho. Las razones de este gusto son muy distintas (o quizá nomás sean expresadas con rigor distinto) a las razones de los que alegan que la contemplación de fotos antiguas les parece una "experiencia mágica".

A mí no me parece mágico. Estoy muy conciente de la cadena de esfuerzos colectivos que culminaron en que pudiéramos ver esta foto. Desde el que inventó una cámara y manera de registrar lo que veía, pasando por el que la cargó y la disparó hace más de 50 años, hasta los que cuidaron todo este tiempo el negativo y los que reprodujeron la imagen usando química y computación.

No hay magia en ello; hay algo mejor: hay trabajo duro y hay ciencia. Las dos cosas que nos han traido hasta aquí. Cada vez que oigo a alguien cacarear que hay magia involucrada en el proceso me quedo preguntándome si lo dirá por hueva, tontería o porque es un ilusionista frustrado.

pd. La foto la tomé en la CM de Miguel Angel de Quevedo. En el nivel superior los fines de semana se pone un señor con fotos añejas de la ciudad. A 350 varos las vende.

miércoles, agosto 08, 2007

Rumbo al 1er informe del micromichoacano

Un tema recurrente en los noticieros nacionales de estos últimos días es el próximo primer informe de gobierno de Felipe Calderón.

Que si se cambia el formato, que si hay tiempo para sesión de preguntas y respuestas al final, que si la oposición participaría pues alega que no reconoce a Felipe Calderón como presidente, etc.

El día de hoy me enteré que en previsión a lo que pueda pasar el presidente se está entrenando en el arte del revire (actividad que a mi gusto ha practicado muy poco desde los debates de precampaña).

Eso de que Felipe Calderón se entrene para revirar está muy bien; nomás que hay que tener en cuenta que ese esfuerzo sólo tiene sentido si los legisladores se animan a tocar temas que sean interesantes. He aquí algunos ejemplos:

1. El descontento social creciente en Oaxaca y otras entidades.

2. La paupérrima calidad educativa (de acuerdo a esta información las habilidades de muchos educandos de primaria están por debajo de un nivel básico).

3. La guerra ineficaz contra el narcotráfico (si el mejor golpe consiste en el decomiso plagado de irregularidades de una lana resguardada por un chino torpe no veo motivo de regocijo).

4. El hecho de que un paisano sea el más rico del planeta gracias a las políticas monopólicas en áreas de desarrollo tecnológico del país. En específico el área de telecomunicaciones que está agandallada, como puta de cabaret, por el mejor postor.

Más lo que se acumule este mes.

Viendo el desempeño -reciente y añejo- de la mayoría de los diputados que se la pasan nadando de a muertito en lo que se acaba su legislatura yo creo que en esos temas no se va a profundizar más allá del cacareo de algunas estadísticas apantallapendejos.

Estaría chido que me equivocara rotúndamente.

pd. Sugiero que ya de perdida alguien haga al presidente alguna de las preguntas que a continuación expongo:

Señor presidente, ¿ud es zotaco porque sus antepasados eran enanos de circo o porque en su infancia comía pura tierra?

ó

Señor presidente ¿a los próximos jefes de estado que vengan de visita los va a llevar a contemplar un montón de piedras prehispánicas o los va a llevar al lugar que sí es patrimonio de la humanidad donde se genera buena parte de la ciencia del país?

ó

¿Ahora que ya le quitaron Otro Rollo cómo se cultiva?

Estos últimos no son temas torales pero sin duda servirían para poner en ambiente a los soporíferos inquilinos de San Lázaro.

martes, agosto 07, 2007

Amecameca de Juarez

Hoy cumple años la lupe. El domingo pasado celebramos la ocasión satisfaciendo su parafilia consistente en comer chile en nogada en la Vigesimocuarta Feria de la Nuez de Castilla en Amecameca.



La visita me dejó sintiéndome como si hubiera yo caído en un capítulo de Ahí viene Cascarrabias. Campirano y surrealista. No sé si esa impresión haya que achacársela a mi "sintomatología paroxística del lobulo temporal" o a que el pueblito es, en efecto, surreal.


El paraje del conejo alegre... y achicharrado.

Venados acariciables y sombreros horribles.

Un león cogiéndose a un cocodrilo en la plaza.

Edificio donde los católicos amecamequitas aglutinan ruegos al superamigo imaginario de su preferencia.

Lección de embriología católica en el interior de la iglesia. Eso de chuparse el dedo es requisito para ser parte del club.

Faldas charras.

El chile que me comí (ya me volví a autochingar).

Magufería de provincia.

Nueces a 50 pesos el ciento. Muy buenas para comprobar que soy un inútil sin remedio, pues hasta la fecha sólo he logrado abrir dos y con muchos trabajos.

pd1. Antes de arribar a Amecameca hubo que cruzar una población vigilada por dos policías que se entretenían deteniendo una hilera de coches que se extendía allende el horizonte para cederle el paso a una gallina.

pd2. En el trayecto ví campos de maíz enormes y muy bien situados para hacer un crop circle.

pd3. El recorrido de la ruta de sor Juana la dejamos para otra ocasión con más calmita.

lunes, agosto 06, 2007

Consternado

Debido a mi desfiguro del martes pasado (y a la insistencia ineludible de la lupe, mis padres y mi carnala) fuí este sábado en la mañana a un consultorio que me recordó al gabinete del dr Caligari. Mi hermana escogió el lugar y no quiero saber qué criterio usó para elegirlo.

Ahí una señora vetusta y amable me puso un gorrito de natación que conectó a una PC mientras me tenía sentado/acostado en una silla que parecía de dentista.

Una vez listo para mi electroencefalograma la señora vetusta y amable comenzó a darme indicaciones.

- Relájese - me dijo.

Obedecí.

- Cierre los ojos - ordenó.

Obedecí.

- Abra los ojos - ladró.

Obedecí.

- Vuelva a cerrarlos. Respire agitadamente - graznó.

Obedecí.

- Respire normalmente. Mantenga los ojos cerrados. Sentirá una luz intermitente en la cara.

Ví lucecitas de diseños que hubieran entusiasmado a Giger en el fondo de mis párpados.

- Ya terminamos - anunció.

La ordalía duró 15 minutos. Al terminar fui al baño a quitarme de la choya la sustancia viscosa y asquerosa que me puso la dominatrix. Cuando salí ya tenía programada una cita con el neurólogo, dueño del consultorio.

Hoy acudí a esa cita. Al terminar de narrar lo que me ocurrió el martes pasado el dr me hizo algunas preguntas que echaran luz sobre el estado de mi cerebro.

- ¿Te duele la cabeza? - me preguntó.

- Las sienes a veces y la parte de atrás de la cabeza, justo encima de la nuca. No es frecuente y no dura mucho.

- ¿Tienes somnolencia durante el día? - inquirió.

- Sí. Pero yo lo atribuyo a que mi chamba es muy aburrida. Mis compañeros se van de bruces al menos una vez al día sobre su teclado. Sobre todo después de comer.

- ¿Cuándo platicas con alguien te han comentado que vuelves a tomar el mismo tema que has tocado momentos antes?

- No. Es al revés. Platico con gente distraida, olvidadiza y monotemática.

- ¿Pierdes las cosas y las vuelves a encontrar sin haberte acordado de cómo fue que las pusiste en el lugar donde las encontraste?

- Si. Pero las pocas ocasiones que ha ocurrido tengo plena conciencia de que ha sido porque no he puesto atención a lo que hago.

- ¿Has tenido cambios súbitos de percepción visual?

Abrí los ojos como platos.

- Elabora – me pidió.

- Cuando platico mucho tiempo con alguien, en pocas pero memorables ocasiones, percibo el espacio negativo (lo que lo rodea, pues) en colores brillantes y su cara parece estar lejana, como al final de un tunel. No dura mucho. La sensasión que experimento es la de un leve mareo. (Alguna vez alguien me explico que esto significaba que yo era un vidente de auras. Huelga decir que el que me brindó esa explicación era un magufo y un idiota).

- ¿Desde cuando te pasa eso?

- El recuerdo más antiguo que tengo de un episodio así es de hace 25 años. El más reciente ocurrió hace 4 semanas. No es frecuente.

Después de eso me auscultó, me pesó y me lampareó los ojos para mirarlos detenidamente. Terminó dándome una lección de anatomía básica.

Dibujó algo que parecía un brócoli con orejas.

- Este es tu cerebro - me informó.

Trazó una línea que dividió al brocolicerebroorejón en dos.

- Revisando tu encefalograma noté que tu región temporal izquierda tuvo una actividad eléctrica inusual durante el periodo de hiperventilación - dijo mientras dibujaba un rayo en un lado del brocolicerebro y me enseñaba unos valles en mi encefalograma. - Eso que ves aquí es una actividad eléctrica aunque anormal, muy localizada que se puede atender con fármacos. Lo malo es que no sabemos porqué ocurre ni porqué desencadenó una crisis como la que describes que te pasó el martes. Te voy a recetar un anticonvulsivo y te voy a pedir que te hagas una resonancia magnética para saber más.

Yo estaba muy consternado.

- ¿De veras tengo las orejas tan grandes? - demandé revisando su dibujo.

pd. Lo mío, me informan, es puro paroxismo relacionado al lóbulo temporal. Ninguna sorpresa ahí.

domingo, agosto 05, 2007

El caso de la princesa y los ángeles

Los lectores de la columna semanal de James Randi estarán enterados del pitorreo escéptico que se ha acarreado la princesa Märtha Louise de Noruega por co-fundar una escuela donde enseñan a poner en contacto con su ángel guardián a quien este dispuesto a desembolsar al menos 2000 dlrs por curso.

Las habilidades para-anormales de la princesa son "avaladas" por su cuñada, Mette-Marit.

-Tiene unas manos muy cálidas. Muchas personas tienen las manos cálidas y bondadosas (sic), pero ella tiene un pequeño sol en las suyas - dice la futura reina de Noruega.

Las promesas consistentes en enseñar a obrar milagros con intervención angelical son pura estafa. Y así lo ha dicho el editor y dueño de un periódico financiero noruego al señalar que los ángeles no existen y que la princesa es culpable de fraude por ofrecer un producto o servicio que no funciona, lo que viola las leyes que regulan el comercio de productos y servicios en Noruega.

¿Qué tiene de especial este caso? se preguntarán algunos. El mundo está lleno de magufos y charlatanes. Unos autoengañados y otros concientes de su estafa. Lo que ofrece la princesa Märtha Louise no es novedoso ni especial; hasta en la exposer había personajes que clamaban la existencia de ángeles y cacareaban su usufructo en la realización de milagros en las desesperadas vidas de su clientela turulata.

La razón por la que comento este caso es para mostrar que en el mercadeo del paranormalismo no hay ninguna limitación social y lo mismo hay magúfilos de arrabal que de castillo. Ser el recipiente de una educación privilegiada (o domesticación cara, como prefieran) y traer sobre la cabeza una corona no son condiciones de invulnerabilidad contra la credulidad y el autoengaño.

pd. ¿Alguien se acuerda de los afanes de pura penajena del principe Charles consistentes en incluir en el sistema de salud inglés homeopatía y otros disparates naturópatas como remedio de las dolencias británicas? Eso se da un quién vive con las historias del rey chiquito de Trino.



jueves, agosto 02, 2007

Texto de 3 pesos

En octubre pasado unos cuernavaquitas me invitaron a colaborar en una revista que estaban haciendo. "Han de estar muy desesperados por rellenar sus páginas", pensé pero acepté.

El trato consistía en que iba yo a entregar mensualmente un artículo de 1200 palabras del tema que el editor y dueño de la revista me sugiriera. A cambio de mis esfuerzos iba yo a recibir 3 pesos y la satisfacción de ver publicados en otro lugar que no sea mi blog pitero dos palabras enhebradas por mí.

Al cabo de algunos teclazos tenía un artículo listo. Lo mandé y me senté a esperar a que me mentaran la madre por chambón o a que me pidieran el siguiente. Jamás ocurrió ni una cosa ni otra. Poco después me enteré que, más allá de las pruebas que hizo la diseñadora, mi texto (y el de los demás) no llegó a ver la luz de las lámparas de la imprenta.

-¿Tan mal escribiremos? - me pregunté.

Pero no (bueno quizás sí escribimos del nabo pero esa no fue la causa de que estén guardados en un cajón los textos de los colaboradores). La razón por la que mi carrera de escritor revistero nació muerta es que los dueños de la revista no concretaron su proyecto fuera de su imaginación.

Ya había olvidado la historia de ese afán inútil cuando hoy, que hacía limpieza de disco duro, me encontré el texto que mandé.

Se me antojó publicarlo aquí antes de formatear mi máquina. No porque considere que es un buen artículo (no lo es), sino por ser el último texto (que no sea un manual de sotgüer) que escribo por 3 pesos.
Apestamos

Quien visite recientemente Cuernavaca podrá disfrutar, además del clima, de nueva orografía urbana, consistente en montañas de basura que sepultan algunos contenedores de basura que ya rebasaron por mucho su capacidad.

Dicen los enterados que esta acumulación de basura en la ciudad se debe a que el tiradero oficial de Cuernavaca, Tetlama, se halla parcialmente cerrado. Unos le echan la culpa a los vecinos del vertedero, otros a los caminos de acceso y unos más al propio vertedero que ya se llenó.

Buscar al culpable de este particular problema de administración pública rebasa la intención de esta columna. Lo menciono para mostrar una condición de nuestra comunidad: apesta. Y a esa condición hay que agregar otra, la ignorancia. Sobre todo en materia de disposición de basura y desechos.

Quizá haya quien replique que esa afirmación es exagerada teniendo en cuenta sólo unos cerros de basura en la capital del estado. Lamentablemente, hay muchos más indicios de que apestamos y somos unos ignorantes. Me remitiré a algunos recogidos de experiencias personales.

I. Reciclaje por omisión.

Hace poco más de un año una empresa de autotransporte que se dedica a llevar y traer gente entre la ciudad de México y ciudades cercanas, en un afán muy quijotesco de mejorar su estatus, buscaba su certificación ISOchingomilochocientos que entre otras cosas les iba a permitir cacarear que son una empresa muy a la vanguardia y comprometida con el medio ambiente.
Para obtener dicha certificación había que cumplir varios requisitos. Uno de ellos consistía en que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) mandara a un tercero a revisar las instalaciones de esta empresa para "determinar que no contaminara recursos naturales de la nación".

Sin mucho problema ni vericueto el evaluador asignado concluyó que ni en las taquillas ni en las oficinas la empresa contaminaba. Donde empezó a desquitar el dinero que le pagaba la SEMARNAT que a su vez provenía de la empresa de autotransporte, fue en las instalaciones de despacho de diesel de la última.
Ahí había que determinar si el tanque de varios miles de metros cúbicos de diesel estaba perfectamente sellado y no tenía fugas que contaminaran el subsuelo. Para determinarlo, el evaluador, armado con sendos taladros, hacia agujeros en varias zonas del patio donde se despachaba el diesel (cuidando obviamente de no dañar el tanque) y obtenía muestras del subsuelo. Dichas muestras eran a su vez analizadas para determinar que no tuvieran rastros de diesel.

El lector avezado seguramente ya adivina el final de esta anécdota que es el siguiente.

El evaluador convocó a un funcionario de la empresa de autotransporte en el patio de despacho de diesel (que había quedado como queso gruyere). Ahí le enseñó las muestras que había obtenido de sus recientes excavaciones. El funcionario acercó su nariz a cada montoncito de tierra para examinarlas. Era notable el olor a diesel que emanaba de cada muestra. Durante años el subsuelo del patio de despacho de diesel de esa empresa se ha regado generosamente por fugas de su tanque.

El funcionario, haciendo gala de escepticismo (que en algunos surge cuando hay intereses monetarios involucrados) solicitó que en ese momento se obtuvieran nuevas muestras, alegando que las que le habían enseñado bien se pudieron impregnar por otras razones y no por fugas en el tanque.

Se obtuvieron nuevas muestras con los mismos resultados.

De acuerdo al evaluador correspondía que la empresa de autotransporte retirara el concreto que cubría a su tanque, lo desenterrara y pusiera uno nuevo. Durante ese proceso había que tratar el subsuelo con "una fórmula" consistente en bacterias-come-diesel para reducir lo más posible la contaminación.

La certificación ISO-mirenquecomprometidossomosconelmedioambiente iba a costar y mucho.

La empresa de autotransporte finalmente decidió que podía seguir viviendo sin su ISO. Y mientras continua suministrando al subsuelo de su enorme patio de despacho de diesel con hidrocarburos.

No ha de faltar quien piense que esta es una forma de reciclar.

II. El mito de la separación de la basura

A muchos de nosotros nos han dicho desde pequeños que hay bondad y beneficio en separar la basura. En centros comerciales, parques y aceras peatonales hay botes de basura que indican que en un lado hay que depositar la basura inorgánica y en otro la orgánica.

En algunas entidades del país se estudia la conveniencia de elevar a rango de ley la realización de esa bonita actividad en nuestras casas.

Y en textos escolares y campañas de radio y televisión a cada rato le recuerdan a uno la conveniencia de "respetar el medio ambiente separando la basura".

Eso de respetar el medio ambiente suena muy bien. Con todo y que somos la única especie del planeta que ha levantado un muro entre el medio ambiente y nosotros que se llama civilización, fuente de la mayoría de nuestras alegrías y dolores de cabeza.
Lo que ya no suena tan bien (sobre todo si uno es un escéptico que busca qué tan ciertas son las ideas que le venden) es eso de que el medio ambiente va a sanar si separamos nuestra basura desde casa en categorías arbitrarias e inútiles.

Tomemos en consideración lo siguiente:

Hay industrias cuyos principales insumos provienen de lo que tiramos a la basura. Lo malo es que no son muchas. En este país estoy familiarizado sólo con tres: la que manufactura cartón. la que manufactura aluminio y la que manufactura vidrio. Tan importante es para su producción que pagan mucho dinero, respectivamente, por las pacas de cartón, por las latas de aluminio y por las botellas de vidrio que reciben. De hecho las empresas que pertenecen a esas industrias dedican buena parte de sus esfuerzos a agilizar lo más posible el proceso de adquisición de material para reciclar, que para ellos sólo es materia prima, no parte de una política de reciclaje para salvar al mundo.

El momento, avezado lector, en el que usted entregue en su basura una caja de la pizza que se zampó durante el fin de semana junto con las latas de refresco y botellas de cerveza que consumió, será el mismo momento en el que dicha caja de cartón, dichas latas de aluminio y dichas botellas de vidrio serán apartadas, acumuladas y vendidas a quien mejor las pague. Sin importar qué tanto las haya usted separado o mezclado con el resto de su basura.

El resto de su basura, si es de los políticamente correctos que la separa, tendrá otro destino. Un vertedero al aire libre. La razón: sale más barato ignorarla o enterrarla que reutilizarla.

Por ahora.

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Está claro que aún resta mucho camino por recorrer para que adquiramos tecnología eficiente que nos permita reutilizar toda la basura que generamos. O disponer de ella sin menoscabo al medio ambiente.

También está claro que las políticas de rescate del medio ambiente van a perdurar o a funcionar en tanto sea factible integrarlas al proceso productivo de las entidades que más contaminan. Las empresas grandes. Para ello necesitamos ciencia e investigación. Estar inscrito en asociaciones histéricas como Greenpeace no basta.

Mientras una mínima parte de nuestra comunidad le dedica esfuerzo intelectual y científico a esa tarea, al resto, como a los cerros de basura en Cuernavaca, sólo nos resta apestar junto con nuestra basura que no hallamos dónde tirar.

miércoles, agosto 01, 2007

Coca Cola en mi cabeza

No gente. No me refiero a alguna campaña publicitaria.

Ayer a la hora de la comida caminaba frente a un puesto de tacos y se desencadenó la siguiente serie de eventos:

a) Me mareé.
b) Los objetos lejanos a mí se hicieron difusos y en pocos segundos nomás veía luces de colores.
c) Oscuridad.

Los acontecimientos inmediatos están perdidos y no los hallo por más intentos que hago. Lo siguiente que recuerdo es que estaba caminando otra vez. Iba yo muy desorientado pero no tanto como para que se me olvidara a dónde iba ni que tenía que fijarme al cruzar la calle para evitar que un energúmeno agarrado a un volante me atropellara.

Cuando llegué a mi destino ya estaba mejor pero aún mareado. Entré a un baño a echarme agua en la jeta y encontré varias pistas que me permiten reconstruir los hechos inmediatamente posteriores a mi desmayo.

El cabello lo tenía pegajoso (no uso gel ni otros productos para permanecer peinado). El cuello de la camisa estaba mojado. Mi cara estaba también pegajosa. Mis labios sabían a coca cola. Mi espalda estaba mugrosa. Tenía una herida en la mano. Me dolían hombros, ingles y tobillos.

De todo ello colijo que fui a dar al suelo frente al puesto de tacos y me puse a bailar watussi frente a los ojos horrorizados de los comensales. Entonces algún buen samaritano con fe en las propiedades curativas de la coca cola me empapó la cabeza y la cara con resultados pegajosos.

Y ya. Sigo, evidentemente, vivo y blogueando y no gracias al baño en coca cola.

pd1. ¿Tendré un tumor inoperable que me va a matar, o peor aún, a dejar más pendejo en algunos meses?

pd2. Al escribir la pd previa recordé que una de las afirmaciones magufas más cómunes es la que consiste en la advertencia de que no hay que pensar o expresar en voz alta posibles calamidades pues se hacen realidad. Eso no ocurre. Lo mismo va para los que alegan que pueden sanar por medio de rezos a amigos imaginarios.