jueves, julio 30, 2009

Bosta en excusado ajeno y próximamente...

Alguien me preguntó por qué ya no escribo. La pregunta está mal hecha, debería ser "¿por qué ya no actualizas seguido tu blog?"

Además de excretar la bosta de jueves de Recolectivo (en donde parece que estoy compitiendo por el título del que menos comentarios recibe), acepté la invitación de Agustín Fest consistente en mandarle un texto, de un tema que él escogió para cada participante, y que el publicaría en su blog. A mí me tocó uno que se llama "3 fotografías nocturnas". Me gustó el tema para escribir tres instantáneas nocturnas de mi cuate el cerdo que quizá digan más de él que las líneas que escribí poco después de su funeral.

Click en las imágenes para leer.

Esto que ven aquí es un árbol, no una explosión atómica


pd1. No se desaparezcan. La siguiente semana, una bosta en Nolecuentes sobre la avenida que yo considero más emblemática de la cd de México, y aquí, en este blog pitero, una reseña de un libro de Patrick Süskind (quien ha escrito otras cosas además de El Perfume), un zape a la magufería de la esposa del gobernador de Colima, mis esfuerzos para quitarle lo anumérica a mi hija, y una reflexión pitera (¿hay de otras?) sobre el valor de la imaginación en el ejercicio del escepticismo y pensamiento crítico.

pd2. Esta semana también recibí mi primera retroalimentación proveniente de una editorial.

Esteituned.

sábado, julio 25, 2009

Yo estaba mal y los que decían que el alunizaje del Apollo 11 es más falso que una moneda de 3 pesos, no.

Esta semana que está terminando leí muchas afirmaciones diciendo que la misión Apollo 11 había sido un engaño, pues cómo se le podía ocurrir a alguien que hace 40 años existiera la tecnología para mandar gente a la Luna y traerla de vuelta y etcétera.

¿Saben qué?

Los que decían eso tenían razón. Los gringos nunca pusieron a un pie en la Luna.

Ahí van 10 razones por las que la misión Apollo 11 fue una farsa. Ni Sagan ni Asimov resucitados pueden refutar los siguientes hechos:

1.Había 3 personas en el módulo lunar del Apollo 11. Eso significa que las probabilidades de que alguien se muriera eran de 1 a 3... Y NADIE SE MURIÓ.

2.La Luna está aproximadamente a seis titiputalchingollones de kilométros de aquí. Es imposible viajar tan lejos debido a que un "titiputalchingollón" es una medida de longitud que me acabo de inventar y por lo tanto no se puede medir. ¡Para recorrerla tendría uno que viajar eternamente!

3.Si alguien hubiera aterrizado en la Luna, esto hubiera encabronado a los vampiros lunares, que sabemos que viven ahí, ocasionando
una guerra entre la Tierra y los vampiros lunares que habría acabado con ambos mundos. Por lo que sabemos tal guerra no está ocurriendo... y sin embargo está pasando ahora mismo. Lo que pasa es que el gobierno gringo esta encubriendo eso, también. Sin embargo, la guerra no empezó porque los humanos incursionáramos en territorio de vampiros lunares. Comenzó por una discusión de propiedad de una mula llamada Paco.

4.Esa dizque "luna" que algunos suponen, orbita nuestro planeta, no puede ser real debido a las enseñanzas de Septon el Inquisidor, que dicen que la vida es una ilusión y que el verdadero estado de vigilia sólo ocurre cuando uno se muere y llega, oh ironía, a la Luna, que es a donde llegan todos los que se mueren. Suena confuso, pero te va a hacer mucho más sentido cuando contemples el video promocional y cedas todas tus posesiones materiales.

5.El viaje completo se supone que duró 8 días y en ningún punto vemos a los astronautas cagar en televisión. Además, nadie fuera de los empleados de la NASA, contratistas, inspectores gubernamentales, los mismos astronautas, sus familias y amigos, ha visto jamás esas míticas bolsas de mierda del viaje alegado. ¿DÓNDE ESTÁN ESAS BOLSAS DE MIERDA? Si no hubieran defecado, los astronautas habrían explotado al cuarto día.

6.Cary Elwes interpretó al piloto Michael Collins en la película "De la Tierra a la Luna". Cary Elwes es un actor que también sale en otras películas. Por lo tanto la misión completa fue un montaje cinematográfico.

7.Mucha de la comunicación entre los astronautas y el Control de Misión estaba llena de estática. Tal y como alguien que quisiera falsificar una comunicación radial hubiera hecho para que sonara real. Lo cual no es.

8.¿"Buzz"? Eso no es un nombre real. Es el sonido que las abejas hacen.

9.¿Tres hombres estuvieron en un espacio confinado por 8 días y no tuvieron sexo? Ajá. Cualquiera que haya asistido a una escuela exclusiva para varones les puede decir que eso es imposible.

10.Yo tenía una vida vacía y sin sentido, con nula interacción personal antes de empezar a creer que los alunizajes habían sido falsos. Ahora tengo un propósito e ideas conspiranóicas lunares que comparto con un pequeño conjunto de personas, y que nos han proporcionado alguna fama como excéntricos notables. Fama que jamás habríamos conseguido por nuestros propios medios pues carecemos de algún talento.

Y ya.

Esta lista no la inventé yo. Nomás la traduje. El autor se llama John Moltz. Corran, lean y a aprendan.

pd. Sí, ya sé que dije que sólo iba a dedicar 2 bostas a lo del aniversario del Apollo 11. Pero no quería perder la oportunidad de restregar esta lista en la jeta de los negacionistas de los alunizajes. Para que se enteren de cómo suenan.

miércoles, julio 22, 2009

Hace 40 años...

Para cumplir con las únicas dos bostas que iba yo a dedicar al 40 aniversario del primer alunizaje, voy a traerme un texto de un señor que sí era un escéptico de los viajes lunares.

Cuando digo que el autor que voy a citar aquí era un escéptico de los viajes lunares, no estoy diciendo que fuera un incrédulo de que estos ocurrieran, como los negacionistas jocosos que nos han entretenido en estos últimos días. El escepticismo de este señor estaba enfocado a la cobertura mediática cuasihistérica que le tocó vivir.

Lean a ver si se les pega algo, negacionistas.

Actividades Lunares

El silencio es oro

La encuesta llevada a cabo por la revista Esquire, sobre cuáles deberían ser las primeras palabras que el hombre pronunciara al llegar a la Luna, es ejemplo notable de los nos pasó a todos, en todo el mundo, la semana pasada: las respuestas fueron repetidas y fusiladas por tres artículos cuando menos; además demostraron que el oficio de inventar frases célebres es mucho más difícil y complicado que el de decirlas de chiripa. Lo que nos pasó a todos la semana pasada fue que estuvimos adquiriendo y transmitiendo información sobre easuntos en los que nuestra ignorancia era monumental.

Las respuestas a la pregunta de Esquire (porque yo también voy a fusilarme el artículo), fueron desde la pomposidad de Herbert H. Humphery, que propuso que Armstrong dijera, al poner el pie en la Luna: "Espero que los conflictos y los problemas del hombre no lleguen hasta este lugar. Espero que la Luna sea símbolo de paz y de cooperación entre las naciones de la Tierra." Que es una de las esperanzas más vanas jamás expresadas, hasta la ponderación de Nabokov, que propuso que los astronautas tuvieran un nudo en la garganta y guardaran silencio. A ninguno de los dos se les hizo. Los astronautas no siguieron su consejo.

Tampoco siguieron el de Bob Hope, que propuso tres frases célebres alternativas:1) "Bueno, cuando menos no acabé en La Habana", 2) "¡Dios mío, smog!", 3) "¡Me lleva el tren! ¡Es de queso!".

Pero, como dije antes, decir frases célebres es más fácil que inventarlas. Cuando el módulo tocó la superficie lunar, Armstrong dijo una mucho mejor que todas las propuestas: "Estamos en la Luna".

Es una frase que tiene la sencillez propia del genio y del arte perfecto. Si se le ocurrió a Armstrong, me quito el sombrero. Si se le ocurrió al jefe de relaciones públicas de la NASA, con más razón.

El caso es que el hombre puso un pie en la Luna y todos estamos muy contentos. Al escribir este artículo todavía no se sabe si los astronautas pudieron regresar a la cápsula de mando, pero eso es harina de otro costal. Por lo pronto, el hombre llegó a la Luna.

Ocurrieron cosas muy notables. Una de ellas es que yo estuve mirando la televisión durante cuatro horas. Ví cosas grandiosas, cosas aburridísimas y cosas grotescas.

Lo grandioso fue la superficie lunar, tal y como yo me la había imaginado, blanca, ligeramente rugosa, curva, y con un telón negro de fondo. Espeluznante. El módulo que es como una cabeza olmeca puesta sobre una mesa de tres patas y dos hombres saltando y corriendo, metidos en trajes que pesan ochenta y tantos kilogramos.

Pero mientras los hombres llegaban y conectaban la cámara de televisión, tuvimos que ver muchas otras cosas. Se demostró que los comentaristas de televisión le tienen al silencio el mismo horror que los escultores barrocos le tenían al vacío. En un momento dado, por ejemplo, un locutor de la CBS nos demostró, ayudándose de una maqueta, todo lo que los astronautas NO iban a hacer al bajar del módulo. Empezó a bajar por la escalera con el pie que no debía, le costó trabajo sacar del aparato la cámara de televisión y más trabajo todavía armarla. Esta escena me recordó las innumerables del teatro español en las que los criados repiten, de manera elefantina, todo lo que los amos han hecho. Después, nos transmitieron una entrevista con la mujer de Collins. Ya me imagino al marido, regresando a la Tierra, viendo el videotape, y diciéndole a su mujer:

- Uno allá, sufriendo, y tú aquí, muy tranquilota, concediendo entrevistas.

También tuvimos que ver a unos niños de escuela secundaria dando sus opiniones sobre el viaje a la Luna. Este fue uno de los momentos más horripilantes de toda la tarde.

Claro que no es cosa fácil entretener al público durante nueve horas, sin libreto. Este viajecito ha sido, para los periodistas, mucho más pesado que para los astronautas, quienes, por su parte, no cooperaron gran cosa, porque se limitaron a decir lo más indispensable.

Pero este silencio de los astronautas, no es accidental. Es evidente que la NASA, después de que Borman declaró que las danzas polovetzianas son igualitas a las que bailan en el estado de Virginia, decidió mandar a la Luna a los tres más silenciosos de todos los aspirantes.

El toque grotesco fue dado por el presidente Nixon. Cuando los astronautas estaban en la Luna, les habló para decirles que no sabía (lo cual era evidente) cómo expresarles lo orgullosos que estaban él, el pueblo norteamericano y toda la humanidad, de su proeza. También les dijo que tenía muchas ganas de conocerlos personalmente.

Lo peor del caso es que los astronautas, al oír al presidente, en vez de decir, como yo esperaba:

- Allí está el viejo, que nos quiere invitar a cenar otra vez. Se emocionaron tanto, que tartamudearon por primera vez en todo el viaje. El pulso de Armstrong aumentó hasta llegar a casi cien. Cifra que sólo fue rebasada al tocar el módulo la superficie lunar.

En cuanto a la misión del Luna 15, que había sido una incógnita para gran parte de la humanidad, acaba de ser puesta en claro por mi señora madre, que me está diciendo, en este momento:

- Lo que quieren los rusos es robarse la bandera americana.

Jorge Ibargüengoitia. 22 de Julio de 1969.

martes, julio 21, 2009

¿Cuánto costó ir a la Luna?

Cada aniversario del alunizaje del Apollo XI uno oye perlitas de gente que se presenta como “escéptica” de la autenticidad de las misiones Apollo. Unos señalan la imposibilidad física de que la bandera esté ondenando (falso: hay maneras de hacer ondear una banderita sin recurrir al viento) y otros señalan la falta de un cielo estrellado en las fotos de la superficie lunar (con lo que revelan que jamás han tomado una fotografía al cielo nocturno).

Uno, por supuesto, no puede sino alzar las cejas ante el apelativo de escéptico que se da esta gente, pues lo suyo no es escepticismo ni pensamiento crítico. Lo suyo es negacionismo. Son como aquellos que dicen que la evolución es un invento ateo o que el holocausto fue una conspiración para que los judíos quedaran como víctimas y los nazis como monstruos. Parten de un sistema de creencias inamovible y cualquier hecho o evidencia que contraríe su punto de vista es ignorado.

En el más reciente aniversario del alunizaje el “argumento” más recurrente que yo encontré que cacareaban los negacionistas de la autenticidad de las misiones Apollo es el siguiente:

“Si dicen que ya fueron a la luna porqué no lo hacen otra vez ya que ahora cuentan con más tecnologia ...”

Hay varias formas de revirar este argumento, pero todas se resumen como dice Martin Pereyra aka Pereque:

“¡Porque cuesta un chingo, so pendejo!”

Pereque en su blog
elabora más sobre dichos costos y otros temas relacionados. Esta que puse aquí es la explicación corta.

En efecto, cuesta un chingo. ¿Cuánto exactamente? Ahí va.

En Marzo de 1966 la NASA preparó un documento titulado “Statement of Cost of Manned Lunar Landing Program”. De acuerdo a
la cronología del proyecto Apollo, ese documento informaba a senadores y a congresistas en cuánto iba a salir todo el chiste. El total es de $22.718 mil millones de dólares de 1966 que equivale aprox. a $135 mil millones de dólares de 2005. Ese dinero alcanzó para 6 misiones exitosas 6, una a medios chiles (la del Apollo 13), para subir una vez al Skylab y para poner como piezas de museo algunos cohetes Saturno V.

O como lo dicen en la entrada del
Presupuesto de la NASA de la wikipedia.
“El presupuesto de la NASA en 1966 tuvo su pico más alto[...] En su cúspide, el proyecto Apollo involucró a más de 34,000 empleados de la NASA y a 375,000 empleados de contratistas industriales y universitarios. Entre 2 y 4 centavos de cada dólar recaudado fue destinado al programa espacial."
Compárese ese dinero con el presupuesto para el año 2010: $18.7 mil millones (que equivale a una baba de perico en dólares de 1966 cuando estaba en plena construcción el proyecto Apollo).

Pd1. Y a los que dicen “ay para qué fueron si nomás trajeron unas piedras carísimas” los invito a
leer el contenido del reporte resumido de las misiones Apollo.

Pd2. ¿Qué pensarán los negacionistas del alunizaje cada vez que
un observatorio manda un láser a la luna y este regresa reflejado por Las matrices retrorreflectoras de medición láser lunar que dejaron Aldrin, Armstrong y et al?

viernes, julio 17, 2009

Ciudad de México. Crónica de sus delegaciones.

Una de las compras que más satisfecho me ha dejado ocurrió cuando adquirí un libro editado en 2007 por el Gobierno del Distrito Federal (GDF), la Secretaría de Educación del Distrito Federal y el Consejo de la Crónica de la Ciudad de México, mentado igual que el título de esta bosta.

Esa compra fue la culminación de afanes que tienen su propia historia.

Hace meses, en una visita a la biblioteca de El Estanquillo (sí, el museo tiene biblioteca; está en el último piso, antes de llegar a la terraza) encontré entre los anaqueles esta perla.


Pasé las siguientes dos horas leyendo de historia de la ciudad y contemplando material gráfico que ilustra añejismos chilangos (ojo: dije añejismos chilangos no añejísimos chilangos; para lo 2do me basta con mirarme a un espejo). Cuando me dí cuenta que la lupe ya estaba cabeceando, dejé mi lectura y maldije mi obtuso respeto por el acervo bibliográfico de cualquier biblioteca que no me dejó sustraer el libro para llevármelo a mi casa.

Días más tarde, a un pariente político que trabaja en el GDF le solicité: “Consígueme este libro”. Fue como si le hubiera pedido: “Constrúyeme una máquina del tiempo” porque los resultados que obtuve fueron nulos.

En mis visitas a los changarros, sureños y del centro, de la Gandhi y el Sótano preguntaba por el libro. Cuando mencionaba que lo había editado el GDF se pitorreaban de mí.

– ¿El GDF hace libros? Juar, juar, juar – me decían.

Hasta en el Museo de la Ciudad de México estaba yo metido preguntando si lo habían presentado y/o distribuido ahí. Nomás me faltó acampar afuera de la casa de Marcelo Ebrard.

Ya me resignaba a consultar las crónicas de las delegaciones nomás en El Estanquillo, cuando en una visita que la lupe y yo hicimos a un mercado de chucherías y antiguedades, un señor que vendía libros en bolsitas y yo cometimos un delito; él al darme el libro y yo 100 pesos a cambio (el mercado se pone en el Jardín Dr. Ignacio Chávez los fines de semana -se lo topan de frente si salen a av. Cuauhtemoc por Durango en la Roma-). Digo que cometimos un delito porque en la página legal del libro dice muy claro "Distribución gratuita. Prohibida su venta".

Esta crónica de cómo conseguí el libro y que quizá nomás interesa a mí ya se acabó. Ahora va una reseña del contenido.

El libro crónicas de las delegaciones de la cd de México tiene 309 páginas, es decir que se puede leer cómodamente mientras uno está cagando (que es uno de los estándares a cumplir en este blog para recomendar un libro).

En otros libros he leído crónicas citadinas que profundizan hasta en el árbol genealógico de los primeros avencindados de las colonias más vetustas de la ciudad. Para disfrutar de ese tipo de lectura hay que ser historiador profesional o un orate como yo, interesado en chismes viejos. En cambio este libro -que fue editado en 2007- si bien no es exhaustivo ofrece un amplio panorama que va desde los primeros registros históricos del DF hasta nuestros días. Todo presentado en breves, concisos y amenos párrafos.

El libro está dividido, como la materia que trata, es decir esta olla de grillos horrible, en delegaciones. Además de los textos que son muy buenos, algunos de Hernan Cortés, Brantz Mayer, José María Marroquí, Manuel Rivera Cambas, Manuel Payno, Carlos Monsivais, Heriberto Frías, etc, hay obra gráfica, fotos, grabados y pinturas para que uno vea aspectos pretéritos de la ciudad.

Por ejemplo, uno puede contemplar ilustraciones de cómo era El Parián (un mercado novohispano situado en el mero zócalo), a Madero entrando por er... por Madero, a miles de encuerados convocados, un poco por un gringo y un mucho por el chacoteo, a la calle de Francisco Sosa que era, como decía Ibargüengoitia, la vía para llegar de Coyoacán a San Angel, los terrenos cincuenteros de Ciudad Universitaria rodeados de puro cerro pelón, a estudiantes universitarios cambiando el nombre a la av Casas Alamán por av Universidad, los rincones de la hacienda de Chimalistac, una pintura del s XIX de la plaza de San Jacinto en San Angel, el acueducto de la Tlaxpana que abastecía agua desde Cuajimalpa, al Paseo de la Reforma en 1900, el mercado de La Lagunilla en 1915, los alrededores sin pavimentar de la Villa en 1926, las piraguas que navegaban por La Viga, los pincelazos lacustres de Joaquin Clausell retratando el río de Santa Anita, la troje de la ExHacienda de Tolentino en Iztapalapa, la fábrica de papel en Loreto, los paisajes campiranos de Molino del Rey en el s XIX, el estupendo edificio Ermita en 1940, una postal de la terminal de tranvías en la Villa de Tacubaya, los humedales de Tlahuac, el parque de las Fuentes Brotantes en Tlalpán, el palacio de Lecumberri, los llanos de la Balbuena acondicionados para el Aeródromo Nacional, etcétera, etcétera.

En contraste hay fotos recientes, dispuestas en collage, de cada delegación. Lo interesante de estas fotos es que hacen énfasis en los sitios de interés contemporáneos y en los habitantes, la mayoría jóvenes, turulatos y llenos de esperanzas. Desencantados pero esperanzados.

Y aquí abordamos el segundo criterio de mis altísimos estándares para que yo recomiende un libro. Para que quede claro voy a citar a un fragmento del prólogo de La Especie Humana de Robert Antelme (la mejor crónica que he leído de un inquilino de los campos de concentración nazis): "Hay muchos libros. Todos sirven para leer. Pero unos pocos sirven para pensar."

¿Qué es lo que lo hace pensar a uno este libro? A uds sepa la bola. Tendrían que leerlo para saberlo (quizá me dedique a escanearlo y a distribuirlo por aquí). A mí las reflexiones que me provocan son las siguientes: "Prevalecemos. Pese a nuestra propia tontería. Por nuestro trabajo, no por el beneplácito de entidades ficticias. Por nosotros".

O en otras palabras “Los chilangos parecemos cucarachas”.

Si lo ven échenle un ojo.

lunes, julio 13, 2009

"Estas ruinas que ves..."

El título de esta bosta (que también es título de una novela ibargüengotiana) fue mi reflexión más frecuente en una visita reciente que la lupe y yo hicimos a El Oro, Estado de México. Población de la que me enamoré por sus ruinas de glorias pasadas.


Tan pronto comencé a caminar por las calles de las afueras de el pueblo me identifiqué con el lugar, por lo ruinoso y decandente. Me he prometido fincar residencia ahí cuando me vuelva millonario.

Escribo más al respecto en No le cuentes a mi madre.

Click en la imagen para leer. Sus comentarios son muy bienvenidos.


lunes, julio 06, 2009

Facebook y El Escepticógrafo

Facebook no está ajeno al escepticismo y al pensamiento crítico. Uno puede hacerse fan de Randi y otros escépticos notables, y convertirse en miembro de grupos donde hay gente que prefiere mirar la realidad como es y no como uno quiere que sea. No obstante, hay un aspecto magufo de Facebook que ya me cagó los tompiates.

Quizá les haya pasado como a su seguro valedor, que cuando entran a Facebook se encuentran que un porcentaje importante de su página de inicio consiste en los resultados de algunos quizzes de sus feisbuqamiguiz, declarando que tienen una "Personalidad sensible y artística" por haber respondido una serie de preguntas idiotas sobre colores. O bien, se encuentran a alguno de sus contactos proclamando que es "Piscis con Virgo ascendente en Urano" después de responder las preguntas de algún test de astrología.

Ante tanta tontería se me ha ocurrido revirar. Contemplen, amigos y vecinos:


Esta es la primera versión de este test escéptico. Tiene 3 grados de libertad (que son muy pocos) y apenas 5 preguntas. Lo hice así pensando en que es mejor elaborar varios tests cortos que uno larguísimo que pudiera convertirse en algo muy tedioso. Y está, por supuesto abierto a mejora.

Pasen la voz y sus aportaciones son muy bienvenidas para las siguientes versiones.

pd1. Si saben de más iniciativas de ese tipo, de preferencia en español, ahí me avisan.

pd2. Para ir al test den click en la imagen.

jueves, julio 02, 2009

Este blog apoya al dr Mono


Ese Jorge Pinto es un genio.

pd. No. El dr Mono no está relacionado con Mojo Jojo.