miércoles, junio 29, 2011

¿Cómo hacer para que los hijos de uno NO se vuelvan ateos?

A veces pienso que cuando la humanidad se haya extinguido y alguna especie curiosa y sin nada mejor que hacer, haga expediciones de arqueología digital a todo el mugrero que dejamos en internet, a Yahoo Answers lo van a catalogar de repositorio de las preguntas más tontas jamás planteadas.

Sin embargo, a veces, sólo a veces, los revires a esas preguntas hacen que valga la pena la existencia de
Yahoo Answers.

Vean por ejemplo, la respuesta a la siguiente pregunta (vía uno del chinguero de feeds compartidos de Antonio de los Zombies de Carthago):

¿Cuál es la mejor manera de evitar que mis hijos se vuelvan ateos?
Es que no quiero que Dios los castigue.
Respuesta:
No los eduques, ni los expongas al pensamiento crítico, ni a la lógica, ni a la ciencia.

Miénteles constantemente sobre la manera en la que el universo funciona. Aliméntalos con una dieta continua de charlatanería disfrazada de conocimiento real -como el seudoargumento creacionista de que las piezas de un jumbo no se ensamblan en un tornado, por ejemplo- e insísteles en que eso es sabiduría profunda.

Procura que aborrezcan sus propios cuerpo y funciones naturales. Convéncelos de que son diminutos, débiles, insignificantes y que necesitan redimirse. Diles que todo lo que sea disfrutable está penosamente mal hasta para pensar en ello y que su única diversión debe estar dedicada a un amigo invisible.

Asegúrate que les moleste cualquiera que no sea como ellos en todos los aspectos -color de piel, nacionalidad, opinión política, pero sobre todo credo. Diles que tales personas son malvadas y viles y -sobre todo las minorías- que tienen, de alguna manera, el superpoder de oprimir y perseguir a la vasta mayoría de gente que piensa como tú.

Enséñales a descartar y a pitorrearse de toda fe religiosa que no sea la suya. Cuando estén muy jóvenes, asegúrate de enseñarles la diferencia entre el supersticioso error mortal creer en un lúnatico gritón en el desierto alegando acerca de un dios terrible que mataba gente, y la verdad divina revelada de que deben creer en un lunático gritón en el desierto alegando acerca de un terrible dios que mataba gente.

Instrúyelos con toda severidad para que jamás se hagan preguntas a sí mismos -y de paso a que ni piensen por sí mismos ni vivan por sí mismos- sino que busquen las respuestas en un sólo -y sólo uno- conjunto particular de cuentos populares y semiliterarios de la edad de bronce.

Y sobre todo -y esto que viene no puede decirse con demasiado énfasis- asegúrate de que desconozcan de ortografía, gramática y de cualquier conocimiento para expresar coherentemente una idea usando su propio idioma.

Con eso debería bastar.
Acá el post original con una traducción menos mexica.

sábado, junio 18, 2011

"Como que me la retuerces, Merceditas" y unas reflexiones piteras del autobombo del gobierno federal

1. Hace unos días, las conclusiones de un estudio respecto a la cogedera de religiosos y ateos fue noticia. Además de echar un ojo a los problemas metodológicos del estudio, me acordé de un texto que describe cómo le hace un caballero tapatío y modelo de pudor cristiano para coger.

Para leer más den click en la imagen.



2. Cuando oigo los spots del Gobierno Federal me acomete una creatividad inesperada.

Igual, para leer más dar click en la imagen.

miércoles, junio 15, 2011

¿México es un estado laico?

Respuesta corta: sí, en el papel; no, a la hora de los madrazos.

Ahora examinen la respuesta larga que inicia con el siguiente testimonio de una mujer identificada como Doctora Ramirez.

Varios hombres me persiguieron en un camión mientras corría sola. Recibí por lo menos 20 machetazos planos en las piernas. Me correteaba un hombre con un machete, cuando ví la puerta de una casa y me lancé allí, cerrándola en la cara del atacante. La gente de la casa me dijo que si venía la turba me entregarían para salvar sus propias vidas. Finalmente me ayudaron a escapar tapada con una cobija.
El testimonio de la doctora se refiere a una corretiza tumultuaria protagonizada por a) los correteados, 160 protestantes que fueron a efectuar un retiro espiritual (cantar himnos, leer la biblia) en la cima de un cerro durante la noche, y b) los perseguidores, centenares de habitantes de los pueblos cercanos, azuzados por altorparlantes y campanas de los templos católicos difundiendo que unos paracaidistas habían invadido sus terrenos, que protestantes profanaban la verdadera religión, que no rendían culto a los símbolos patrios, y que hacían misas negras narcosatánicas.

Cuenta Carlos Monsivais, en El Estado laico y sus malquerientes:

El pueblo [...] que jamás ha permitido la disidencia religiosa, sale en masa al desalojo de "los invasores".

En la "expedición punitiva" participan en la etapa del cerro, unas tres mil personas [...] El descenso (huída) se realiza en condiciones muy penosas: entre puntapies, pedradas, golpes planos de machetes, tiros al aire se reciben exhortaciones: "¡Mátalos!", "¡Este es un pueblo católico!", "¡Vamos a lincharlos!".

Los fugitivos recorren en esas condiciones seis o siete kilómetros durante más de tres horas. Caen en hoyancos, alzan alambradas paa pasar, tropiezan con espinas, pierden los zapatos. Al llegar a la carretera creen que ha terminado la persecución, pero ésta sigue. Llegan patrullas que los ayudan y recogen a los heridos más graves. La multitud perseguidora no se intimida por los patrulleros, que también son apedreados.
No hay muertes pero si algunos descalabrados, y muchos luxados y torcidos.

Ahora bien, esto que pasó no ocurrió en un sitio remoto de esta república bananera, católica y guadalupana en la que vivimos, tampoco pasó hace muchas décadas. Ocurrió en la Ciudad de México, más específicamente en el Ajusco, la noche del 2 de febrero de 1999.

Ante estos hechos el subdelegado de la Zona Alta del Ajusco en Tlalpan, Guillermo Gutierrez (según nota del Unomasuno de David Cano fechada el 5 de febrero) se echó la siguiente perla:

Nosotros (los habitantes de los pueblos católicos del Ajusco) sólo pedimos respeto a nuestras creencias y a nuestras manifestaciones religiosas.
Considero que que esa cantaleta de "respeto a nuestras creencias" pocas veces se ha dicho con un hijoputismo más impune que en esa ocasión.

Al final de esta crónica de Monsivais una de las perseguidas, la más sensata en mi opinión, dice lo siguiente:

Que yo sepa, en México hay libertad religiosa, o eso creía hasta hace poco, y si a mí me da la gana creer en una piedra, pues creo en una piedra. Esa noche no le hicimos daño a nadie, no hablamos con otras personas además de nuestro grupo y vea como nos fue. Y yo no olvido.
¿Y cuál fue la reacción de los jerarcas católicos ante estos dislates de su feligresía?

Exacto, ignoraron el acontecimiento y ni pío dijeron.

Por acontecimientos como este digo que aquí en México el estado laico nomás es de papel y que a la hora de los madrazos, el derecho a creer disparates distintos a los disparates católicos (o a no creer en ningún disparate) le vale madres a la mayoría. Empezando por la beata que echa espumarajos por que a uno no se le da la gana considerar ni símbolo patrio ni religioso a la muy puta virgen de Guadalupe, hasta llegar al enano que tenemos de presidente de la República que en arrebato religioso invita de visitar a México al chingado Papa en nombre de todos los mexicanos (como si todos fuéramos católicos y convencidos de la infalibilidad vaticana).

Hay una palabra que va de la mano del laicismo y se llama diversidad. Que la olviden unos fundamentalistas (católicos o no) es deplorable. Y que los olvidadizos estén a cargo de puestos públicos es, además de deplorable, algo a lo que hay que oponerse. Sean del partido que sean.

lunes, junio 13, 2011

Ciencia & Ficción



Visto en Gandhi Cuernavaca

miércoles, junio 01, 2011

Dos invitaciones, dos

Nomás que las dos quedan afuera de este blog. Están en Diez4.

Va la primera.

Si abren una Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y consultan el Artículo 8, se encontrarán con el siguiente texto.
"Los funcionarios y empleados públicos respetarán el ejercicio del derecho de petición, siempre que ésta se formule por escrito, de manera pacífica y respetuosa; pero en materia política sólo podrán hacer uso de ese derecho los ciudadanos de la República.

A toda petición deberá recaer un acuerdo escrito de la autoridad a quien se haya dirigido, la cual tiene obligación de hacerlo conocer en breve término al peticionario."
Haciendo click en la siguiente imagen hallarán una invitación interesante de ejercer su derecho de petición.


Ahora, va la segunda invitación.

Si tienen atención y memoria robustas ante la variedad de dislates que dicen y hacen los encargados de la seguridad nacional, quizá recuerden que hace algunos días al gobernador de Sinaloa tuvo la ocurrencia (nada original, añado) de que si prohibía en bares, discotecas y antros los narcocorridos iba a componer en algo la debable de seguridad de aquél estado.

Hubo quienes apoyaron la iniciativa con unos razonamientos muy torcidos. Entre los aplaudidores estaba Alejandro Poiré Romero, vocero de Seguridad Nacional. Para componer su argumentación defectuosa decidí invitarlo a jugar. Hagan click en la siguiente imagen para leer más.