lunes, septiembre 26, 2011

Reflexiones varias después de tres intentos de reproducción asistida

La odisea

Hay parejas de señor y señora que cuando deciden reproducirse todo lo que deben hacer es dejar de usar condón cuando cogen y tan tan.

Nuestro caso, el de la lupe y mío, no es así. Podemos coger como conejos, y nuestros sudores y afanes no tendrán consecuencias reproductivas. Hace unos años expliqué por qué.

El año pasado después de algunas visitas a urólogos avezados en reconexión de vasos deferentes (vasovasostemía se llama eso) donde me hacían como hacía el dr. Philbrick al sr. Jorge Ibargüengoitia en La Ley de Herodes ("tomó las partes más nobles de mi cuerpo y a jalones las extendió como si fueran un pergamino, para mirarlas como si quisiera leer el plano del tesoro"), hicimos caso a una recomendación de la ginecóloga de la lupe y acudimos a la consulta de un especialista en biología reproductiva.

El especialista nos platicó de las opciones que ya conocíamos por lecturas y los dichos de la Expo Fertilidad (una vez desechada la magufería de los de Biomeridian, por supuesto) y nos decidimos por intentar la fertilización asistida vía inyección intracitoplasmática (ICSI).

¿Qué implicó eso? Visitas a laboratorios para verificar a) que la lupe tuviera el horno listo (cero quistes, cero infecciones en las profundidades de su matriz), y b) que cuando me abrieran las bolas para hacer una biopsia y obtener espermatozoides no fueran a salir puras polillas.

En noviembre, acudí a la clínica de Red Crea en la que nuestro médico está asociado, a que me abrieran las bolas y a que mis espermatozoides gritaran "libertad" por primera vez desde que los confiné hace 11 años con una vasectomía. La biopsia testicular, dolorosisima, -procedimiento que en adelante denominaré hórrida patada de mula- me dejó tumbado unos días en cama y, luego, unas semanas caminando como nonagenario, pero tuvo resultados satisfactorios: se obtuvieron cuatro viales (pajas les dicen, lo que se me hace un sinsentido, ya quisiera yo haber obtenido esas muestras con una feliz puñeta en lugar de dos patadas de mula).

Las pajas las metimos al congelador (al de la clínica, no vayan a pensar que uno se las lleva a su casa) y en febrero, cuando la lupe y nuestros ahorros estuvieron listos, comenzó el proceso de cultivo de ovocitos.

Si uds, lectores, no son de los que explican como castigo divino a las menstruciones y se acuerdan de sus clases de biología reproductiva, sabrán que aproximadamente cada mes las mujeres ovulan. Ese mecanismo natural no basta para una fertilización por inyección intracitoplasmática, hace falta hiperestimular la ovulación. Por eso, al inicio de su ciclo menstrual la lupe tuvo que inyectarse, en la panza y durante varios días, una hormona que estimula el crecimiento de los folículos de los ovarios, hasta que los médicos indicaron: "hora de recolectar ovulos".

La recolección, realizada en la misma clínica que donde me pateó, hórrido, una mula las bolas, involucró hospitalizar por la mañana a la lupe, subirla a quirófano, extraerle ovulos, descongelar mi raspado de meco, revisar si había espermatozoides vivarachos después de la descongelación, escoger a los más campeones y, mediante inyección intracitoplasmática, fecundar los ovulos.

La lupe salió caminando muy contenta de ese procedimiento y esperamos noticias durante las siguientes 48 horas que consistieran en "sres, tenemos embriones, hora de meterlos a la lupe". Mientras tanto, la lupe se inyectaba cuerpo amarillo para que su endometrio recibiera a los embriones.

Para meter los embriones a la lupe, hubo que llevarla otra vez a la clínica, en esta ocasión con medio tinaco de agua en su interior para que la vejiga llena facilitara el procedimiento de transferencia. Al final la lupe no salió caminando muy contenta, pues debía mantener reposo absoluto durante los siguientes días.

¿Qué siguió? Que la lupe se metiera al cuerpo, por pastillas, estrógenos, y por inyecciones, más cuerpo amarillo -entre otras cosas- para convertir su matriz en un lugar de gran fiesta para los embriones. A ese periodo se le denomina betaespera y culmina de 10 a 12 días después de la transferencia de embriones, con una prueba de embarazo vía medición de la hormona gonadotropina coriónica humana.

En los tres intentos que hicimos de este procedimiento, esa prueba de embarazo decía "nel" y la lupe y yo nos poníamos tristes.

El lunes 12 de septiembre fue el último intento y ahora estamos enfrentandonos, como podemos, al hecho de que no fundaremos una estirpe de escépticos cazadores de anuméricos y de focas bebé que los ablanden a palos a ritmo de Chopin y Lizst.

Nota al calce: Donde dice focas bebé el lector avezado puede sustituir por fans de Alejandro Jodorowsky, fans del brujo mayor, fans de la homeopatía, fans de la astrología, conspiranóicos, defensores autoproclamados de "la religión única y verdadera" -sea cual fuere esta- y los legisladores idiotas que censuran la libertad de expresión.

Ah y a la FIFA.

Cosas a considerar

Durante los procedimientos hubo que firmar contratos. Para los viales de mi biopsia testicular, para los ovocitos de la lupe y para los embriones resultantes de la ICSI.

Leyendo los contratos uno se da cuenta que hay un montón de cosas que pueden salir mal, además de que hay consideraciones que uno nunca se había planteado más allá de un ejercicio mental.

1. Si los espermatozoides de la biopsia están más muertos que el arameo, ¿está uno dispuesto a recurrir a un donador? ¿Y en ese caso, recurre uno a un donador anónimo o a su carnal?

2. Si quedaran ovocitos del procedimiento ¿está uno dispuesto a donarlos? ¿A investigación científica? ¿A otra pareja?

3. Si quedaran embriones sobrantes ¿está uno dispuesto a congelarlos para otro intento? ¿cuántos intentos está uno dispuesto a hacer?

4. En caso de que hubiera un embarazo ¿está uno dispuesto a realizar una amniocéntesis para detectar anomalías cromosómicas? ¿En caso de detectarlas se interrumpe el embarazo o se lleva a término?

La decisión y los leguleyos idiotas

En el tercer intento, había 10 embriones campeones. A la lupe le transfirieron 4 y cuando nos preguntaron si queríamos congelar los seis restantes, dijimos que no. Tanto a la lupe como a mí nos queda claro, a diferencia de algunos jerarcas católicos que saben de embriología lo que yo de repostería de hostias, que un embrión NO es un bebé.

Desecharlos no fue una decisión trivial. Lo mismo que al vial restante de mi biopsia testicular. La dificultad no estribó en que consideráramos a esos conjuntos de células como uno o varios bebés. No lo eran. Y para que fueran un bebé, o varios, tenían que ocurrir, a lo largo de varios meses muchas cosas (algunas de las cuales no ocurrieron y ni modo).

La decisión de desechar no fue fácil por la siguientes razón: está uno renunciando, libremente, a la posibilidad de hacer otro intento para convertirse en padre. Y esa es una decisión que sólo les compete a los que buscan ser padres por estos medios.

Por todo eso cuando me enteré por estos días que hay oposición a declarar anticonstitucionales leyes que penalizan el aborto en Baja California y San Luis Potosí con el dislate de protección de la vida desde el momento de la concepción, nomás confirmé lo que ya había escrito en otro lado: "los idiotas que confunden a la biblia con un libro de buenos modales son los mismos idiotas que piensan que un embrión es un ser humano".

pd. Donde dice Red Crea no vayan a entender "no recomiendo Red Crea". Al contrario, sí recomiendo a Red Crea, aunque la lupe y yo no resultáramos una de sus historias de éxito.

viernes, septiembre 09, 2011

¿Que los católicos no son supersticiosos? ¡Qué buen chiste!

El antecedente

Hace algunos siglos, el 21 de julio de 1542, el Papa en turno, Pablo III, tuvo una ocurrencia funesta. En una constitutio apostolica (decreto papal, de más catego que una encíclica) estableció la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisión. Su tarea consistía en "mantener y defender la integridad de la fe y en examinar y proscribir las falsas doctrinas". Servía de corte de apelación en juicios de herejía.

Sí, ya se. Que te pongas a enjuiciar a alguien por herejía es como echarle bronca porque no ve los contornos de una nube de la misma forma que tú.

- Mira, esa nube parece el niño dios.

- No, a mí me parece un riñón.

- ¡Herejía!

Como sea, pasaron los años y la congregación cambió de nombre y ahora se llama Congregación para la Doctrina de la Fe.

Si les suena el nombre es por dos razones: primero, presidirla era la chamba previa de Joseph Ratzinger a pasearse como Papa, y segundo, cada que en los medios aparece un caso de pederastía clerical, la Congregación sale a colación pues uno de sus propósitos (muy mal cumplidos si me preguntan) consiste en investigar crímenes de adulterio cometidos por clérigos contra menores de 18 años.

¿Cuando un clérigo viola a una anciana es otra la Sagrada Congregación que entra al quite? Misterio.

El rídiculo

El 6 de agosto de 2000 se publicó un documento producido por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Llevaba las firmas del prefecto de entonces, Joseph Ratzinger, y de su secretario, Arzobispo Tarcisio Bertone (ahora Cardenal Secretario de Estado). Era una declaración denominada Dominus Iesus y tenía como fin principal decir que la única y verdadera iglesia y camino de salvación universal era la Iglesia Católica.

Entre las perlitas del documento para justificar el monopolio de la salvación de las almas (que es como arrogarse el monopolio de la producción de pedos de unicornios rosas) hay una que me da mucha risa cada que la leo:
"[...] No se puede ignorar que otros ritos no cristianos, en cuanto dependen de supersticiones u otros errores constituyen más bien un obstáculo para la salvación."
¿Porqué me pitorreo de esa afirmación? Pasemos por alto que, por sí misma, la idea de la salvación es supersticiosa e irracional y enfoquémonos en lo que está en itálicas. Por omisión dice "los ritos católicos no son supersticiosos".

Bueno, eso último es una mentira del tamaño de una casa.

La evidencia

En noviembre pasado, después del 1er (y hasta la fecha único) Coloquio Mexicano de Ateismo, mientras la lupe, Pereque, Ribozyme y su servilleta, avezados lectores, paseábamos al sr PZ Myers por el centro histórico de la Ciudad de México, pudimos ver en la Catedral Metropolitana un altar como el de la siguiente foto.



Ante ese altar, el sr PZ Myers pidió que le explicáramos el motivo de tanto abigarramiento de candados.

En ese entonces no estaba yo muy familiarizado con la vida y obra de San Ramón Nonato a quien está dedicado el altar, así que creo que le contesté una tontería a PZ Myers. Pero en una visita reciente al Templo de San Cosme y San Damián en la San Rafael hallé otro altar con texto explicatorio y me enteré de qué iba tanto pinche candado.

Ocurre que San Ramón Nonato es Santo Protector de las Mujeres Embarazadas y Protector contra chismes, murmuraciones y falsos testimonios.

¿Cómo fue que la iglesia católica llegó a la conclusión de que don Ramón Nonato tenía esos superpoderes especializados de intercesión? En la lógica católica (que en el fondo no es muy lógica) se le atribuye protección a las mujeres embarazadas y a los niños en el vientre porque cuando Ramón nació, allá en la España de 1204, su madre se murió al momento del parto. La partera lo sacó y "milagrosamente" estaba vivo.

Como pueden ver los católicos se conforman con milagros muy piteros. Yo me hubiera impresionado más si el bebé se hubiera abierto paso a dentelladas, como un alien de Giger.

Pero eso no explica los candados.

Ya crecido y habiendo ingresado a no se qué orden, rescató a unos prisioneros cristianos de los musulmanes. El rescate, muy anticlimático, consistió en intercambiarse a sí mismo por los prisioneros. Entonces, se dedicó a predicar y los musulmanes le pusieron una madriza. Como siguió predicando, los musulmanes le pusieron un bozal que sólo le abrían para darle de comer. Él reviraba que sólo abriría la boca para predicar y cerraría la boca de quien se dedicara a hablar mal. La historia no deja claro si las boca de los malidicentes las cerraba a bofetadas o a patadas o en su imaginación calenturienta. Por su martirio que le hizo cerrar la boca es considerado (¿ya les dije que la lógica católica no es muy lógica?) protector contra chismes, rumores y falsos testimonios. También es invocado por personas que quieren mantener secretos, dejar de blasfemar o decir chismes.

Para obtener el favor del santo la gente pone un candado cerrado cerca de su imagen. El candado suele ir envuelto con papel y cinta. En el papel viene escrita, con tanta devoción como mala ortografía, una oración al santo.

Y luego dicen que los católicos no son supersticiosos.

Ja.

lunes, septiembre 05, 2011

Otra cosa en la que está equivocada la biblia

"No os engañeis, de Dios nadie se burla..." Gálatas 6:7

Obviamente, cuando Pablo de Tarso le escribía a los habitantes de Galacia en el Asia Menor, no tenía en cuenta a Bob Smith.