martes, diciembre 27, 2011

Reflexión escéptica para el 2012

No. Este no es otro post para pitorrearse de las interpretaciones en el calendario maya de signos de apocalipsis o de portentos newageros para el próximo año.

Pero sí es un post para considerar otros eventos más reales, pedestres e inminentes que tendrán lugar el siguiente año; entre ellos, las elecciones presidenciales.

Pero vayamos por partes.

Un modelo y dos maneras de pensar

Una de las cuestiones recurrentes que se abordan en las ocasiones en las que más de dos escépticos-apalea-focas-bebé se juntan va así:

¿Por qué la gente cree en tanta pendejada?

Hace varias semanas dí con un artículo de los blogs de New Scientist de Liz Else que arroja alguna luz para responder esa pregunta.

En ese artículo la autora hace un resumen notable (que en los siguientes párrafos he tratado de reproducir) de una conferencia reciente de Daniel Kahneman, un psicólogo que ha investigado tanto sobre la manera en la que tomamos decisiones que en 2002 le otorgaron, junto con otros, el premio Nobel de Economía por haber contribuido a describir cómo es que la gente escoge entre alternativas probables y evalúa sus ganancias y pérdidas potenciales (teoría de las perspectivas se llama eso).



Gente de psicología, háganse un favor, dejen de mamar a Lacan y mejor examinen la obra de este señor.

Bueno, más allá de la teoría de las perspectivas, Kahneman ha propuesto la noción de que la gente tiene dos formas pensar: la lenta y la rápida. No sólo eso, sino que cada forma tiene sus propias distorciones de juicio provocadas por nuestra incapacidad de percibir prejuicios y sesgos.

¿Cómo es la forma de pensar rápida? La que nos proporciona una representación del mundo a través de impresiones, asociaciones y lo que percibimos con nuestros falibilísimos sentidos para poder andar en él y pensar en otra cosa. Es el modo de pensar que usamos cuando jugamos, platicamos, nos bañamos o conducimos. Es un modo de pensar que nos permte hacer cosas, no reflexionarlas.

¿Cómo es la forma de pensar lenta? Es la que usamos cuando llenamos nuestra declaración de impuestos o aprendemos una habilidad nueva (que puede ir desde cocinar hasta averiguar el área debajo de una curva). Usamos esta forma de pensar cuando las apuestas están altas, para detectar errores o cuando necesitamos reglas para saber qué hacer.

Adicionalmente, también se debe considerar la miriada de prejuicios y sesgos a la que nos enfrentamos todos los días sin saberlo. Por ejemplo está el sesgo de confirmación, que nos impide considerar evidencia que contradiga nuestras nociones previamente establecidas. U otros prejuicios cognitivos por los que hacemos juicios que ignoran completamente el hecho de que carecemos de toda la información necesaria para tomar una decisión.

Y para acabarla de chingar, ni todo el pensamiento lento del mundo necesariamente impide que caigamos en esos sesgos.

Para ilustrar eso, Kahneman plantea el siguiente problema (que ya ha dado muchas vueltas por la blogósfera):
Un bat y una pelota cuestan $1.10
El bat cuesta $1 más que la pelota.
¿Cuánto cuesta la pelota?
Unos dicen que la pelota cuesta 0.10. Otros, que quizá no pasaran dormidos sus clases de álgebra, dirán 0.05. La respuesta correcta es 0.05 (si la segunda frase del problema no dijera "más que la pelota" entonces sí sería 0.10).

¿Qué tanto estaba el modo de pensar lento dirigiendo el show en aquellos que sabían la respuesta correcta? ¿Y en aquellos que dijeron la respuesta intuitiva e incorrecta de 0.10 qué fue lo que hizo que su modo de pensar lento se fuera de vacaciones y no considerará esa pequeña pieza extra de información de "más que la pelota"?

Como sea, Kahneman es de la opinión que todo este constructo es útil en ámbitos empresariales (hablamos de empresas chingonas porque si Kahneman viera dónde trabajo se echaba a chillar) en los que se puedan implementar con flexibilidad y rapidez planes de cultura organizacional para que los que toman las decisiones estuvieran alertas de los sesgos en los que puedan caer.

En un ámbito más individual Kahneman no es tan optimista. Dice que en 40 años de investigar estos problegómenos no ha percibido que su forma de pensar intuitiva haya mejorado. Sin embargo, Kahneman dice "si podemos hacernos del lenguaje adecuado para pensar en este problema - o al menos para reconocer las situaciones en las cuales somos más proclives a cometer errores - quizá sea a lo más que podemos aspirar."

¿Y todo este rollo a mí qué?

Si uds son adultos y poseedores de una credencial para votar del IFE que no esté más caduca que sus prejuicios, el siguiente año van a tener que tomar una decisión. ¿Votar o no votar? Y si se deciden por la primera deberán decidir ¿por quién votar?

Háganse un favor a uds y a su comunidad y procuren votar (o no votar) teniendo en cuenta los sesgos en los que su proceso de toma de decisiones cae.

lunes, diciembre 19, 2011

Leer SÍ importa y los priistas se me van a la chingada



El dislate

La historia la conoce ya todo mundo: Enrique Peña Nieto, el fulano puntero en algunas encuestas para ser el próximo presidente de México, revela su analfabetismo en la feria internacional del libro más visitada del país.

Ante los gigas de pitorreo que se generan y se comparten en twitter, facebook y youtube, algunos fans del candidato comienzan a defenderlo echando más dislates. Que si leer libros está overrated, que sí lo que importa es que el candidato sea un hombre de acción y no uno de intelecto, etcétera. Va un ejemplo de una de esas apologías a la ignorancia esgrimida por Luis Videgaray, coordinador de la campaña de Enrique Peña Nieto: 
"No es un intelectual, no es un profesor de letras, es un político y se dedica a resolver problemas."
Va otro ejemplo, este del propio objeto del pitorreo, cuando recibió su constancia de candidato del PRI a la Presidencia de la República:
"Es cierto, podré no recordar el nombre de un autor, pero lo que no se me olvida es la violencia, la desesperanza y la pobreza que vive México."
Este último intento de Enrique Peña Nieto por desdeñar su monumental ignorancia es una asquerosa mentira. Para que un político no olvide (y de paso resuelva) esos problemas más allá de un discurso plañidero se necesita empatía.

Y de acuerdo a lo que viene, el desprecio atroz de Enrique Peña Nieto y sus comparsas por la lectura es un obstáculo para identificarse con su electorado y para echar a andar soluciones concretas a "la violencia, desesperanza y la pobreza" del país.

La empatía y la lectura 

Hace unos días en la revista Scientific American venía un artículo donde recomendaban 10 novelas para tus afilar tus sesos. Además de recomendar títulos notables, el artículo divulgaba la idea de que la lectura de novelas es un excelente simulador que sirve de estímulo a las habilidades sociales del lector.

La idea de que el tiempo que uno le dedica sumergirse en los conflictos de los personajes de una buena historia ficticia tiene consecuencias en la manera en la que uno percibe el mundo real y enfrenta sus propias cuitas, no proviene de puras intenciones de estimular la lectura, gente. Hay un estudio de un Keith Oatley, novelista y profesor de psicología cognitiva en la Universidad de Toronto, (que puede ser consultado acá) que establece que quienes leen ficción son mejores para resolver problemas empáticos que los que leen pura no-ficción (no se midió a los no-lectores como el candidato del PRI pero creo que podemos suponer que esos tampoco iban a obtener altos puntajes resolviendo problemas empáticos).

Ahora bien, tengan en mente que la empatía es la habilidad de conocer el punto de vista de otra persona. Sin esa habilidad uno se vuelve un hijodeputa. 

Imaginen a un político que jamás se ha subido a un simulador social y cuya experiencia en el mundo real ha sido filtrada por un grupo de asesores y lameculos. La empatía de ese político quizá sea como la de un ladrillo.

Imagínenlo atendiendo la debacle nacional. 

Por eso, los ruegos priistas para que vote yo por ellos se van a chingar a su madre

Y por si fuera poco... 

Las circunvoluciones cerebrales de teflón de Enrique Peña Nieto no son la única razón por la que no votaré por el PRI en 2012. Sabina Berman en un artículo reciente de Proceso además de abordar la importancia de la lectura, enuncia algunos logros -del lado de la ciudadanía- en materia de discusión nacional: 

"En diez años sin PRI en la presidencia, el país ha aprendido a hablar derecho. Sin doble lenguaje. Sin susto al poder, que llevaba otrora al cantinfleo. Ha aprendido a no reverenciar ninguna autoridad, sino a criticarlas a todas. Ha aprendido a debatir. Ha aprendido a elegir por mayoría de votos. Ha aprendido que no quiere perdonar el hurto y el abuso. Ha aprendido que la Rendición de Cuentas y la Justicia no son figuras retóricas, sino urgencias sociales." 
Si algo tiene la historia del PRI (el nuevo PRI es como el viejo PRI nomás que con gel en lugar de brillantina) es su continua oposición, o menosprecio en el mejor de los casos, a los esfuerzos para que en el país se hable sin doble lenguaje y se plantee crítica a la autoridad. Ese logro (repito de la ciudadanía, quien se lo atribuya a los gobiernos panistas es un burro de capirote) considero que es uno que vale la pena que prevalezca.

lunes, diciembre 12, 2011

Así evangeliza la Iglesia Católica


Niño:
¿Jesús tiene papá?
Monja: Sí, es Dios.
Niño: ¿Y mamá?
Monja: Sí, es María.
Niño: Entonces María y Dios estaban casados...
Monja: No. María estaba casada con José.
Niño: ¿...?
Monja: Oh, ya cállate niño.

Diálogo extraído de este video de Dave Allen.





Y con esto damos por iniciada la temporada de tiro al Papa por su próxima visita a México.

domingo, diciembre 11, 2011

Las Chido/Culeras Crónicas Culinarias de Culituerto y Culimocho (I)

Culituerto y Culimocho son dos computitos que chambean acarreando bytes en el corredor Reforma-Chapultepec. Estas son las crónicas de sus afanes quijotescos por aprovechar bien los pocos minutos de hora de comida que les dan en su chamba.

Episodio: Pastes.

Click en la imagen para leer.