viernes, noviembre 14, 2014

No vean películas de ciencia ficción con su mame configurado al 100%, gente


El domingo vi Interestelar. Dos veces.

- Controlzape pendejo - quizá piense algún lector anónimo. - ¿Necesitabas ver más de una vez esa porquería para entenderle?

- No - contestaría yo, si los comentarios asociados a google+, todavía permitieran la participación de fansfromhell anónimos en este blog pitero. - La ví dos veces el mismo día porque es muy chingona.

Advertencia: van spoilers. Si quieren llegar vírgenes a ver Interestelar ya saben qué hacer.

Continúo.

He leído varios espumarajos (como los que echó Phil Plait que debe ser horrible como compañero para ir al cine) sobre la mala ciencia de la película. La trama a grandes rasgos consiste en irse a meter a un agujero de gusano orbitando Saturno, que conduce a otra galaxia, para luego ponerse a explorar planetas que a su vez orbitan un agujero negro supermasivo con el objetivo de encontrar hogar nuevo para la humanidad, porque la Tierra se está volviendo en un lugar cada vez más hostil para la especie humana (como lo es la mayor parte del Universo, pues).

Si a alguien no le gustó Interestelar y echó el espumarajo "¡miren la malaciencia!" no creo que la crítica desfavorable haya achacársela a Kip Thorne, astrofísico y consultor científico del filme (quien hizo un gran trabajo), ni a la inexactitud relativista que pueda haber en la historia para ajustarse al guión. Si alguien echa ese espumarajo es por meterse a ver una película de ficción con su configuración personal de mame al 100%.

Por ejemplo, a mí no se me echó a perder la película cuando ví que los protagonistas llegan a un planeta oceánico donde el agua les llega a las rodillas y donde cada hora aparece una ola del tamaño del Himalaya y pensé "¿de dónde sale el agua para formar olas de ese tamaño en un océano de profundidad de fuente de glorieta chilanga? misterio".

Quizá me hubiera emocionado más ver que la gravedad del agujero negro, en lugar de formar olas gigantes, provocaba que cada tanto brotara del suelo un Paricutín eruptando lava y haciendo que llovieran piedras del cielo. PIEDRAS. Pero eso es por que tengo preferencias de volcanes sobre olas en el tema de desastres naturales que debe enfrentar un actor que me cae mal (tú no, Anne Hathaway, soy fans).

*Se acuerda de Anne Hathaway en disfraz de Gatúbela montando una moto*

**El trasero de Anne Hathaway le provoca efectos relativistas**

***Pasan horas***

¿En qué iba? Ah sí. Entonces, mi recomendación, avezados lectores es la siguiente: configúrense, como TARS y CASE, los robots geniales de la película. Bájenle rayitas a su mame y disfruten Interestelar.

pd1. Lo que más me gustó de la película, es cuando queda claro que engañar a los niños enseñándoles que las misiones Apollo fueron montaje y pantomima, no es solución para enfrentar una crisis de supervivencia de la especie. Entiendo que los granjeros son importantes para que todos comamos (hasta los contadores son importantes para registrar lo que gastamos y lo que ahorramos -no no me estoy pitorreando-). Pero para trascender la idiotez inherente a nuestra especie de primates bípedos, también se necesitan exploradores y científicos.

pd2. El Agujero Negro quedó en un muy lejano segundo lugar en mi lista de películas donde un agujero negro rifa.

pd3. Tengo que aprender a no pensar en voz alta. La primera vez que ví Interestelar le arruiné el final a toda mi fila.

miércoles, noviembre 12, 2014

Marcha y música

El sábado en la noche fui a caminar con los que marchaban por el pronto encuentro con vida de los estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal de Ayotzinapa y para repudiar las labores chambonas de la PGR y del Gobierno en turno para encontrarlos. La marcha terminó en el Zócalo con incendio de una puerta del Palacio Nacional por parte de una minoría encapuchada y torpe para encender material flamable, y en detenciones arbitrarias de más de un docena de mirones y paseantes por parte de granaderos.



La marcha había sido convocada el mismo día vía redes sociales para apersonarse ante la PGR, en el 211 de Reforma, a las 20hrs y caminar hasta el Zócalo. Yo me junté a los marchantes cuando se aglutinaban frente a la PGR. Comenzamos a avanzar después de un rato y caminé junto entre toda la bola. Algunos llevaban veladoras. Pasando Insurgentes una media docena de marchantes cambió las veladoras por antorchas. Cuando pasaba ante la fuente de Felguerez ví a un encapuchado gordo poner una pinta en la fuente que decía ¡Los vengaremos! Contuve mi ibarguengoitiafilia y no lo molí a golpes.


Entre consignas, gente lenta para caminar y una valla cada vez más nutrida de apoyo a la marcha de espontáneos cargando cartulinas o coreando, llegué al Zócalo a las 22hrs aproximadamente.

La camioneta con sonido que encabezaba la marcha ya estaba a un lado del asta. Cuando me acerqué, alguien pasaba la lista de los 43 estudiantes desaparecidos. Al terminar, convocó a tumbarse al suelo para hacer un performance de gente tirada en el suelo contando a coro hasta 43 en voz alta.

Esa fue mi participación en la marcha. Cuando terminó el perfomance, me levanté, me dio sed y como no tenía muchas ganas de quedarme a chelear por el centro, me fui a mi casa. Ahí, me enteré que me perdí de las emociones de practicar el deporte de "brinco de granadero chaparro".

Pfff.

Durante las siguientes horas, lo que se comentaba en redes sociales y notas de periódicos era la puerta quemada y la correteada de granaderos. La imagen de una puerta en llamas del Palacio Nacional se convirtió en estandarte para que  zoquetes y tibios, estigmatizaran toda la protesta social.

Supongo que varios se quedaron con esa imagen como visualización del final de la marcha.

En mi cabeza hay otra imagen del final de la marcha.

Al pasar por la esquina de 5 de Mayo y Bolívar me encontré a una chica que tocaba el cello. No reconocí la rola pero me gustó. No era la primera vez que veía a la cellista. Dos fines de semana antes, en la cervecería de la contraesquina, alguien me hizo notar como una patrulla era convocada por un policía para obligar a la cellista a irse con su música a otra parte.

No obstante, la noche de la marcha la cellista tocaba en paz. Ignoro si los disturbios de más tarde la interrumpieron, pero mientras yo caminaba por ahí, ella tocaba sin ser interrumpida por los policías, ocupados redirigiendo la circulación lejos de la marcha.


Una chica tocando el cello sin que llegaran a chingar los policías. Así terminó para mi ese episodio de protesta social.

miércoles, noviembre 05, 2014

El vampiro científicamente correcto

En las películas de vampiros, cuando les da la luz del Sol y se achicharran y se vaporizan, siento que falta más drama. Para componer eso se me ocurrió aportar la siguiente línea de agonía y muerte que pongo a consideración de guionistas y cineastas.


De nada. Mi natural modestia me impide recibir sus efusivos agradecimientos.

lunes, noviembre 03, 2014

#yosiquierofoodtrucks

Mi experiencia comiendo en foodtruck no es mucha pero eso es algo que planeo componer. Como comensal sólo me he zampado una hamburguesa durante los días del Corona Capital más reciente (las otras veces que me dio hambre en el Corona preferí hacer fila en el puesto de dorilocos porque avanzaba más rápido), y el sábado pasado comí un ceviche negro, costra con camarón y agua de coco en uno de los foodtrucks estacionados en la entrada de la Feria de Chapultepec. La hamburguesa costó 40 pesos y el menú marisquero 99 pesos. Con la hamburguesa aguanté hasta que Beck terminó de cantar, y con los mariscos pude ver, sin hambrearme, El Juez, película que dura lo mismo que una cuaresma.

Antes de eso mi experiencia foodtruckera se limitaba a ver los camioncitos con cocina cuando caminaba por la Roma. Había identificado a dos que se habían vuelto parte permanente del paisaje. Uno en la esquina de San Luis Potosí y Medellín y el otro a un costado de la Parroquia del Verbo Encarnado y Sagrada Familia. Ninguno de esos ofrecía algo que me gustara así que nunca me apersoné a comer ahí. Supongo que si ahora voy por esos rumbos no me los voy a encontrar, debido a los esfuerzos del jefe delegacional de la Cuauhtemoc por retirar foodtrucks en la Roma y la Condesa.

Me enteré la semana pasada del retiro de foodtrucks parqueados permanentemente por parte de la delegación Cuauhtemoc gracias a un artículo de un Carlos Mota en El Financiero. Para llegar a la información relevante sobre el retiro de foodtrucks y sobre la ausencia de regulación que hay en la ciudad de México en ese ámbito de comida callejera, tuve que chutarme párrafos escritos con más nostalgia que oficio describiendo o la comida de las mocedades del autor u otro tipo de comida callejera más tradicional. Cuando llegué a la parte donde dice que los foodtruckeros son "en alguna medida, capricho de algunos niños ricos" (Carlos Mota ha de pensar que la oferta gastronómica en la Condesa y la Roma lo hace la UNESCO), comprendí que estaba leyendo a alguien al que no le gustan los foodtrucks, no por la comida sino por emputamiento inexplicable con sus dueños.

Después de algún troleo dedicado a @SOYCarlosMota y a su artículo mal escrito, dos días después reviró en El Financiero. Esta vez diciendo que los foodtruckeros tienen la piel delgada y que por eso no se los imagina haciendo los mismos esfuerzos pedaleros que un tamalero de triciclo. Después de citar a más emputados con los foodtrukeros, por fin Carlos Mota explica porqué no le gustan. Dice: "la pretensión de transformar la Condesa en Tribeca no me apetece mucho."

La imaginación de Carlos Mota trabaja muy raro: no se puede imaginar a un foodtrukero pedaleando un triciclo pero sí se puede imaginar a media docena de foodtruckeros transformando la Roma y la Condesa en NY. Por otro lado, en la Condesa y la Roma hay problemas más críticos, urgentes y reales que resolver que la imaginada manhattanización de sus calles, como se puede ver en este caso de un portero de un edificio de la Roma Norte asesinado por franeleros.

La Condesa como Manhattan no es la única analogía pendeja que se puede apreciar en este foodtruckergate. Por ejemplo, uno de los lectores de Carlos Mota se aventó la siguiente joyita en tuiter.
Me sumo a la posición de @SOYCarlosMota Los #FoodTrucks son a la gastronomía, lo que los discos piratas son a la música.
No sabía yo que los foodtruckeros se metieran a las cocinas de los restaurantes fijos a robarse recetas e ingredientes para malcocinarlos y ofrecerlos a 10 pesos.

Carlos Mota remata su texto con una predicción, realizada más al estilo de Walter Mercado que de periodista especializado en negocios, economía y finanzas: que los foodtrucks "serán llamarada de petate."

Mientras ese petate arde, yo lo que haré será revisar los avisos de la Asociación Mexicana de Foodtrucks vía @foodtrucksmx, para ver en qué evento me los puedo encontrar y así ampliar la variedad de comida que me zampo. Comer en un restaurante, o en un puesto de lámina, o ante un foodtruck para mí es circunstancial. Si el lugar donde como me etiqueta como hipster, o foodie, o el anglicismo que sea el más sobado ahora, me vale reata. Comer es de esas actividades democráticas que todos tenemos que hacer, de preferencia más de una vez al día. La variedad para satisfacer esa necesidad se agradece y es bievenida. Si por embrutecimiento ideológico a Carlos Mota y cia nomás les entra un tamal de triciclo cuando tienen que comer en la calle, pues que se lo coman y que les aproveche.




#yosiquierofoodtrucks

pd. Si así está el mame con los foodtrucks imaginen cuando en esta ciudad haya fucktrucks sin mafia de trata.

viernes, octubre 31, 2014

Cuento de temporada

Estaba haciéndome una lista de los relatos cortos de terror más notables que he leído y encontré que mis favoritos están en un libro de cuentos del señor Stephen King, mentado Skeleton Crew. A su vez, de esos mi preferido es este, disfrútenlo:

HAY TIGRES

Charles necesitaba desesperadamente ir al lavabo. Era inútil engañarse pensando que podía esperar al recreo. Su vejiga protestaba desesperadamente, y miss Bird le había descubierto retorciéndose.

Había tres profesoras en el tercer curso del colegio de Acorn Street. Miss Kinney era joven, rubia y llena de vivacidad. Mrs. Trask tenía la hechura de un almohadón moruno, se peinaba con trenzas y reía ruidosamente. Y luego estaba miss Bird.

Charles había sabido que acabaría con miss Bird. Era inevitable. Porque estaba claro que miss Bird quería destruirle. No permitía que los niños fueran al sótano. El sótano, explicó miss Bird, era donde se encontraban las calderas de calefacción, y las señoras y los señores bien educados jamás iban allí, porque los sótanos eran lugares decrépitos y llenos de hollín. Los jóvenes y las señoritas, repitió, no bajan al sótano. Van al cuarto de baño, dijo.

Charles volvió a retorcerse. Miss Bird le miró.

—Charles —dijo mientras señalaba Bolivia con el puntero—, ¿no necesitas ir al baño?

Cathy Scott, que tenía el putitre delante de él, rió cubriéndose prudentemente la boca con la mano.

Kenny Griffen hizo una mueca y le dio una patada por debajo del pupitre. Charles se ruborizó.

—Di algo, Charles —insistió miss Bird—. Necesitas... (dirá orinar, siempre dice orinar)

—Sí, miss Bird.

—¿Sí qué?

—Que tengo que ir al só... al baño.

Miss Bird sonrió.

—Muy bien, Charles. Puedes ir al baño a orinar. ¿Es eso lo que necesitas hacer? ¿Orinar?

Charles bajó la cabeza abrumado.

—Muy bien, Charles. Ve. Y la próxima vez, por favor, no esperes a que te lo pregunte.

Risitas sofocadas. Miss Bird golpeó su mesa con el puntero.

Charles recorrió el pasillo hasta la puerta, con treinta pares de ojos clavados a su espalda. Cada uno de esos niños, incluida Cathy Scott, sabía que iba al baño a orinar. La puerta estaba a una distancia tan larga como un campo de fútbol. Miss Bird no siguió con la clase, sino que guardó silencio hasta que él hubo abierto la puerta, pasado al vestíbulo milagrosamente vacío, y vuelto a cerrar la puerta.

Anduvo hacia el baño de los chicos...

(sótano, sótano, sótano, SÍ QUIERO)

... arrastrando los dedos a lo largo de la fresca tira de mosaico de la pared, dejándolos tamborilear sobre el tablón de anuncios con los boletines pegados con chinchetas y resbalar sobre la...

(ROMPAN EL CRISTAL EN CASO DE EMERGENCIA)

... superficie roja de la caja de la alarma contra incendios.

Miss Bird disfrutaba haciéndole ruborizarse. Delante de Cathy Scott —que nunca necesitaba ir al sótano, ¿hay derecho?— y de todos los demás.

P-e-r-r-a, pensó. Lo deletreó porque el año pasado había decidido que, si deletreaba, Dios no lo consideraba pecado.

Entró en el baño de los chicos.

Dentro estaba muy fresco, con un leve y no desagradable olor a cloro. Ahora, a media mañana estaba limpio y desierto, tranquilo y agradable, no como el maloliente y humoso cubículo del Star Theatre en la ciudad.

El baño...

(¡sótano!)

... estaba construido como una L, la pata corta con una hilera de pequeños espejos cuadrados sobre palanganas de porcelana y un rollo de toallas de papel...

(NIBROC)

... y la pata más larga con dos urinarios y tres cubículos con sus tazas.

Charles enfiló la esquina después de contemplar, aburrido, su rostro delgado y pálido en uno de los espejos.

El tigre estaba echado al fondo, exactamente debajo del ventanuco blanco. Era un gran tigre, con rayas y manchas oscuras en su piel. Levantó la cabeza vivamente APRA mirar a Charles y sus ojos verdes se estrecharon. Una especie de gruñido, suave como un ronroneo, escapó de su boca. Los ágiles músculos se flexionaron y el tigre se levantó. Agitó la cola y golpeó contra los lados de porcelana del último urinario.

El felino parecía muy hambriento y agresivo.

Charles salió precipitadamente por donde había entrado. La puerta pareció tardar años en cerrarse, neumáticamente, tras él, pero cuando lo hizo se sintió a salvo. No recordaba haber leído u oído que los tigres supieran abrir puertas.

Charles se secó la nariz con el dorso de la mano. Su corazón palpitaba desbocadamente. Seguía necesitando ir al sótano, más que nunca.

Se revolvió y apretó la mano contra el vientre. Tenía que ir al sótano. Si pudiera tener la seguridad de que no se acercaría nadie, podría entrar en el de las niñas. Estaba del otro lado del vestíbulo. Charles lo miró anhelante, sabiendo que no se atrevería ni en un millón de años. ¿Y si llegaba Cathy Scott? Oh, horror de los horrores... ¿Y si la que llegaba era miss Bird?

Quizá el tigre habían sido imaginaciones suyas.

Abrió la puerta lo suficiente para mirar por el resquicio.

El tigre le miró a su vez desde el ángulo de la L, con los ojos de un verde resplandeciente. Charles imaginó ver una minúscula manchita azul en aquel brillo profundo, como si el tigre se hubiera comido uno de sus ojos. Como si...

Una mano rodeó su cuello.

Charles lanzó un grito sofocado y sintió que el corazón y el estómago se le anudaban en la garganta. Por un momento tuvo la terrible sensación de que iba a orinarse encima.

Era Kenny Griffin, sonriendo burlonamente.

—Me ha mandado miss Bird porque llevas años sin volver. Prepárate.

—Sí, pero aún no he podido entrar en el baño —dijo Charles medio muerto del susto que le había dado Kenny.

—¡Estás estreñido! —exclamó Kenny alegremente—. ¡Espera a que se lo cuente a Cathy!

—¡No se te ocurra! —dijo Charles—. Además, no lo estoy. Ahí dentro hay un tigre.

—¿Y qué está haciendo? —preguntó Kenny— ¿Pis?

—No lo sé —murmuró Charles mirando a la pared—. Yo sólo quiero que se vaya. —Y se echó a llorar.

—Eh —dijo Kenny, desconcertado—. ¿Qué te ocurre?

—Tengo que ir al lavabo. Pero no puedo entrar ahí... Miss Bird dirá que...

—Vamos —insistió Kenny, cogiéndole del brazo con una mano y empujando la puerta con la otra—. Te lo estás inventando.

Estuvieron dentro antes de que Charles, aterrorizado, pudiera zafarse y retroceder.

—¡Un tigre! —se burló Kenny-. Chico, miss Bird te matará.

—Está del otro lado.

Kenny empezó a avanzar junto a las palanganas:

—Gatito, gatito... ¡Gatito!

—¡No lo hagas! —chilló Charles.

Kenny desapareció tras la esquina.

—Gatito, gatito... Gat...

Charles salió disparado por la puerta y se apoyó contra la pared, esperando, cubriéndose la boca con las manos, y los ojos cerrados con fuerza.

No se oyó ningún grito.

No sabía cuánto tiempo permaneció allí, paralizado, con la vejiga a punto de reventar. Contemplaba la puerta del lavabo de chicos. Pero no le decía nada. Era sólo una puerta.

No iría.

No podría.

Pero al fin entró.

Las palanganas y los espejos seguían ordenados, y el vago olor a cloro persistía. Pero ahora parecía que había otro olor por debajo de aquél, un olor vagamente desagradable, como de cobre.

Con gemidos de impaciencia pero silenciosos se acercó al ángulo de la L y miró.

El tigre estaba echado en el suelo, lamiendo sus patas con una enorme lengua rosa. Miró a Charles con indiferencia. En una de sus garras había un trozo de camisa.

Pero la necesidad era ya pura agonía, y no podía esperar un segundo más. Tenía que orinar. Se acercó de puntillas a la palangana más cercana a la puerta.

Miss Bird entró como un vendaval cuando él se abrochaba los pantalones.

—¡Vaya, niño repugnante! —le increpó.

Charles, asustado, no dejaba de mirar la esquina.

—Lo siento, miss Bird... el tigre... voy a limpiar la palangana... lo haré con jabón... le aseguro que lo haré...

—¿Dónde está Kenneth? —preguntó miss Bird con calma.

—No lo sé. —Era verdad.

—¿Está ahí dentro?

—¡No! —gritó Charles.

Miss Bird se acercó a la esquina.

—Ven aquí, Kenneth. Ahora mismo.

—Miss Bird...

Pero ella ya había desaparecido tras la esquina. Iba dispuesta a atacar, pensó Charles, pero iba a descubrir lo que era un ataque de verdad.

Volvió a salir por la puerta. Bebió agua en la fuente de la entrada. Miró la bandera norteamericana colgada sobre la entrada del gimnasio. Miró el tablón de anuncios. Mochuelo del Bosque avisaba: GRITAD, PERO NO CONTAMINÉIS. Buen Amigo aconsejaba: NO OS VAYÁIS CON DESCONOCIDOS. Charles lo leyó todo dos veces.

Después volvió a la clase, recorrió el pasillo hasta su sitio con la mirada en el suelo, y se deslizó en su asiento. Eran las once menos cuarto. Sacó Caminos a todas partes y se puso a leer la lección «Bill en el Rodeo».

pd. Ahora que si lo que quieren es sentir miedo, pónganse a jugar Dead Space de madrugada y solos. Todo mundo es macho hasta que tiene que jugar Dead Space de madrugada.

martes, octubre 28, 2014

El país ya se fue a la mierda

Cuando blogueaba más seguido sobre algún dislate cortesía de alguno de los zoquetes pertenecientes a la clase gobernante de este país bananero, usaba una etiqueta parecida a la del título de este post (¡ah ese Felipe Calderón, cuánta burrada cometía!).

Lo malo es que el rosario de malas noticias de los últimos días indican que el país ya se cayó en un bache repleto de mierda y estamos con ella hasta el cuello.

Iguala y Ayotzinapa

Hace un mes pasó lo de la balaceada y apañe por parte de policías de Iguala y Cocula a estudiantes normalistas de Ayotzinapa que boteaban en Iguala. Hasta ahora, sólo algunos de los perpetradores han sido consignados, se ha girado orden de aprensión a la pareja presidencial municipal responsable, hubo enroque en el poder ejecutivo estatal y los estudiantes siguen desaparecidos a pesar de las reacciones ciudadanas en forma de marchas, pintas, consignas y gigas de condena, lamento y mentadas al Estado en redes sociales.

Tamaulipas

Hace unos días una médica, que también era activista, llamada María del Rosario Fuentes Rubio, que colaboraba en una comunidad de redes sociales llamada Valor por Tamaulipas, dedicada a reportar sobre la violencia en Tamaulipas, fue secuestrada al salir de su trabajo. Al día siguiente en su cuenta de twitter alguien publicó una foto de su cadáver. Hasta ahora lo único que ha pasado es que la UNESCO condenó el asesinato, lo mismo que un chinguero de tuiteros mexicanos, exigiendo al gobierno de México que investigue.

Michoacán

Ayer salió a decir el Procurador General de Justicia en Michoacán que hace unos días unos policías de Vista Hermosa apañaron a un señor que vivía en Yurécuaro, lo entregaron a sepaquién quien "pagó 500 pesos a dos de los policías y a los otros dos les dio cinco dosis de metanfetaminas". Días más tarde apareció la cabeza del señor secuestrado en una hielera.

Estado de México

Al conteo, lamentablemente creciente de feminicidios en el Estado de México hay que agregar los cuerpos recientemente encontrados en el Río de los Remedios. Esa información, según un texto publicado en la revista Vice sólo ha sido confirmada por un activista, un reportero gráfico y la familiar de una persona desaparecida. Hasta el momento las autoridades no han dicho ni pío del hallazgo, pero en el mismo texto de Vice se hace constar que las mentadas autoridades, aunque quisieran, están muy mensas para determinar si esos cuerpos corresponden a cuáles desaparecidas.

El país ya se fue a la mierda. Los encargados de garantizar seguridad, en lugar de atender a la ciudadanía o la entregan al grupo criminal en turno, o se quedan empantanados en el pasmo, la burocracia y el bomberazo mal atendido.

Para cambiar esa situación no va a bastar con salir a votar por quien se considere menos peor en las elecciones para ayuntamientos, diputados y algunos gobernadores en junio de 2015. Sobre todo teniendo en cuenta que los partidos políticos o bien pueden candidatear a bandidos coludidos con grupos criminales a pesar de sus promesas diciendo lo contrario, o bien pueden candidatear a mesias que usen la fuerza del estado para empeorar las cosas.

Si el Estado no las puede, quizá sea hora de prescindir de él.

jueves, octubre 23, 2014

Pagar por sexo no es lo mío

Hace décadas, cuando las opciones para navegar en los internetes no iban mucho más allá de participar en newsletters y echarle un ojo a las páginas de geocities (¡qué tiempos!), el spam no era tan variado como ahora; sólo consistía en saturar la bandeja de entrada con promesas de alargamiento de pito, o propuestas de vaciar la cuenta bancaria de algún nigeriano millonario recién fallecido. También había ofrecimientos de sexo gratuito, variado, cachondo y sin compromisos, a cambio de intercambiar perfiles en alguna página de citas entre adultos.

En aquellos días finiseculares pasé por un periodo de abstinencia sexual involuntaria. La desesperación resultante me llevó a inscribirme a uno de esos sitios de citas. Transcurrió poco tiempo para que comprendiera que no iba a pasar nada y me dí de baja. A continuación expongo cómo fueron disminuyendo mis expectativas.

PRIMERA SEMANA

Busco divertirme con una mujer experimentada entre 27 años y 27 años y 2 meses, que tenga un CV que incluya dirección de dos empresas que salgan en Forbes, y que en sus ratos libres sea gimnasta, modelo, cazadora con arco, esgrimista y paracaidista. Debe leer a De Sade, a Proust y a Dovstoyevski en sus idiomas originales y los debe poder traducir al mixteco y al zoque-popoluca.

Su apariencia física debe cumplir con todos los requisitos para ser asistente de vuelo en Lufthansa y en KLM, además de ser una diosa del sexo y haber protagonizado al menos 10 películas porno, de preferencia haciendo DP, LP y CD y demás sopas de letras que no sé qué quieran decir pero que se oyen muy cachondas.

Cuando camine debe parecer que flota entre nubes de mota y a su paso debe dejar un aroma a pedo de deidad griega.

Es un plus si sabe hacer una barbacoa en quince minutos, lo mismo que zurcidos invisibles con los ojos vendados y con una mano atada a la espalda.

SEGUNDA SEMANA

Quiero estar con alguien que a la que pueda invitar a un restaurante lo mismo que a un puesto callejero sin que haya que llevarla de urgencia a un hospital. Si se sabe más de dos chistes estaría bien.

TERCERA SEMANA

Me conformo con pasar un tiempo no mayor a 15 minutos con alguien que tenga piernas y brazos y que sepa leer lo suficiente para distinguir cuál es la estación de metro en la que quedamos.

CUARTA SEMANA

Busco a alguien que no sea un cadáver frío y tieso...

Ahora bien, después de esa experiencia frustante reconozco que pude haber recurrido a las ofertas de sexoservicio en esta ciudad. Pero tengo la convicción, basada en evidencias, de que en este país jodido, pitero, corrupto e impune hay más probabilidades de que termine siendo cliente de una víctima de trata que de una sexoservidora que escogió ese oficio porque se le antojó.

Así que paso.

martes, octubre 21, 2014

El elevador

El departamento a donde recién me mudé está en un sexto piso. Las escaleras del edificio tienen la característica de provocarle a quien las usa las mismas sensaciones que le provocaba a Ibargüengoitia bajarse de un puente peatonal cuando cruzaba Churubusco: sentir que uno ha escapado de una muerte horrible. Por lo tanto, procuro usar el elevador.

Quien haya programado ese elevador es un bromista. Para abordarlo hay que estar atento a cuando se abra la puerta para lanzarse de un brinco a su interior; si uno se tarda tantito para meterse, la puerta se cierra en las narices de uno. O en un hombro. O en la cadera.

Hoy que ya estaba metido en el elevador, en uno de los pisos inferiores, ví a una pareja de vecinos formada por vecino y vecina cuando se abrieron las puertas del elevador en su piso. En lugar de brincar para adentro, el señor vecino se hizo a un lado para que pasara la señora vecina. La señora vecina comenzó a dar un paso y el elevador al que le vale madres la caballerosidad y esas cosas le cerró la puerta en la nariz y continuó su trayecto hasta la planta baja.

Mientras bajaba iba yo buscando alguna ventaja evolutiva consistente en que una persona con pito se haga a un lado para que pase antes, en un umbral, una persona con vagina. Elucubré que en el pasado remoto, los homínidos que dejaban pasar antes a su compañera a la cueva donde había riesgo de ser devorada por un tigre dientes de sable podían sobrevivir para ir a reproducirse a otro lado más seguro. Pero eso no es consecuente con el comportamiento de los homínidos actuales así que llegué a la planta baja con más dudas.

Ya caminando por la calle se me ocurrió que la ventaja evolutiva quizá consistiera en que las homínidas se sientan atraídas por los homínidos que les ceden el paso, y así se va pasando de generación en generación el comportamiento.

Pero después de comparar eso con mi propia experiencia, me negué a aceptar que a las homínidas actuales les prenda que les cedan el paso. Al menos no a las que trato.

Por lo tanto, concluyo provisionalmente que eso de ceder el paso es una de esas imbecilidades micromachistas que por repetirlas hasta la naúsea por tradición uno no nota que son eso, purititas imbecilidades.

Se me ocurrió la idea de hackear los elevadores de la ciudad para que más gente lo note.

pd. No se me escapa que pude haber detenido la puerta del elevador para que mis vecinos, menos ágiles que yo, pudieran abordarlo. Pero no lo hice para hacerles el favor de que se dieran cuenta que son unas plastas lentas a las que más les vale ponerse a hacer ejercicio. Por lo que considero que me merezco un monumento al buen vecino.

viernes, octubre 17, 2014

"Y quizás si hablo lo suficiente, diga algo con sentido."

El título es una frase que dice Montag, el bombero quemalibros, en Farenheit 451, cuando medio desesperado busca ayuda para oponerse a la barbaridad de su chamba.

Hace poco releí (sí, otra vez) la novela de Bradbury y me encontré con fragmentos que me laten para describir la corriente de insensatez de algunos timelines de twitter o facebook.

Fragmento uno

"A veces, me deslizo a hurtadillas y escucho en el «Metro». O en las
cafeterías. Y, ¿sabe qué?
-¿Qué?
-La gente no habla de nada.
-¡Oh, de algo hablarán!
-No, de nada. Citan una serie de automóviles, de ropa o de piscinas, y dicen que es estupendo. Pero todos dicen lo mismo y nadie tiene una idea original."

Fragmento dos


"Todo se reduce a la anécdota, al final brusco."

Fragmento tres


"El idioma y su pronunciación son gradualmente descuidados. Por último, casi completamente ignorado."

Fragmento cuatro


"Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse."

Justo esa sensación es la que me produce estar mirando las tendencias en twitter, es como el adormecimiento por escuchar el rumor ininteligible de miles de voces hablando al unísono.

No obstante, no afirmo que todo lo que se tuitea o se feisbuquea sea mierda irredenta, pero sí hay mucha. Lo que me recuerda dos cosas:

Primera cosa recordada

Hace unos días, en esos timelines de tuiter que están lejos de ser parte del conjunto mierdairredenta mencionaban un artículo en El País titulado ¿Por qué no es posible la revolución? en el que se abordan las razones por las que las protestas en masa y convocando "a la revolución" para derrocar lo que no gusta del statu quo, son ingenuas. Me traigo lo siguiente del artículo:


"El poder estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor, es decir, cautivador. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un oponente, un enemigo que oprime la libertad ante el que fuera posible la resistencia. El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad."

Segunda cosa recordada

Escribir en un blog le daba chance a uno la posibilidad de contar con un espacio propio en donde podía uno desarrollar, en la medida de sus posiblidades, tiempo e intelecto, un tema. Todo esto al margen de la cantidad de comentarios, visitas, hits por búsquedas de google, likes, favs, RT's o demás números de fama y autosobe.

Creo que vale la pena retomar el hilvane de ideas más allá de la red social. Creo que si hay algo que se oponga al contenido de mierdairredenta que sube como marea en el internet es el retome de los blogs.

¿Y quién sabe? Quizás si hablo lo suficiente, diga algo con sentido.

jueves, julio 17, 2014

Mantra

En el ámbito de la corredera, ejercitadera, calistenia, bodyweight y etcétera hay un principio que se dice con religiosidad de mantra; aunque, a diferencia de cacarear "om mani padme hum", éste si funciona.

Regresa a lo básico.

Sirve muy bien cuando uno retoma la actividad física después de interrumpirla. O cuando uno se encuentra con un estanco que parece infranqueable durante el progreso para adquirir fuerza, coordinación, equilibrio y/o flexibilidad. O cuando uno está redefiniendo sus objetivos para entrenar.

Ese principio creo que también sirve para otros ámbitos. Como sentarse a hacer narrativa.

En ese ánimo van dos citas de autores que han estado en mi cabecera desde hace algunas décadas. Los dos abordan preocupaciones de aspirantes a narradores, una es sobre forma y otra es sobre intenciones:

El objetivo de la narrativa no es la corrección gramatical, sino poner cómodo al lector, contar una historia... y, dentro de lo posible, hacerle olvidar que está leyendo una historia. El párrafo anterior de frase única se parece más al habla que a la prosa escrita, y bien está. Escribir es seducir. La seducción tiene mucho que ver con hablar con gracia. Si no, ¿por qué hay tanta parejas que empiezan cenando y terminan en la cama?

Stephen King, Mientras escribo.

Yo creo que un escritor que tiene puesto un ojo en el papel y otro en el público está perdido. El querer que el libro se venda es algo que viene a posteriori, cuando ya el libro está escrito, no en el momento de escribirlo. Es como querer que los hijos tengan éxito en la vida. Escribir un libro para que lo lean millones es como querer tener un hijo para que sea como Napoleón.

Jorge Ibargüengoitia en conferencia Los narradores ante el público, 1966.

Aprendan, chavos.

miércoles, junio 11, 2014

Blasfemia de puesto de quesadilla

El fin de semana pasado fui a subirme al Nevado de Toluca en bola. Cuando bajamos con hambre dispuesta para zamparnos un chivo, entramos a uno de los changarros especializados en servir comida en sope o envuelta en tortilla o quesadilla.

Ahí me encontré esto.



Las mejores oportunidades para pitorrearme de creencias religiosas no han venido de los aburridos revires de ateos furiosos. Esas oportunidades suelen venir de la mano de la gente devota (como ya lo he ilustrado en otra ocasión).

Mientras esperaba una quesadilla de chorizo verde, le dediqué un pie a esa imagen piadosa.

Virgen: A ver, mijito, estira bien los brazos para medirte el sueter.

Jesús: Pero mamaaaá...

Virgen: Que los estires bien, dije.

lunes, mayo 26, 2014

Lo que se ve vs lo que se dibuja

Hace unos meses, mientras me zampaba una nieve de cardamomo en La Especial de París ví un cartel convocando al que quisiera a inscribirse a un curso de dibujo en los talleres del Museo del Chopo. Ví que el horario me cuadraba y fuí a inscribirme.

Durante una noche a la semana de las siguientes semanas, a veces con gises pasteles, a veces con barritas Conté, a veces con plumas y las últimas veces con pinceles embadurnados en tinta china he intentado pasar a una hoja de papel lo que estoy mirando; siempre alguien en pelotas que cada pocos minutos cambia de posición de acuerdo a las indicaciones del maestro.

Las posiciones que más he encontrado difíciles de dibujar son en las que el o la modelo se tumba en la mesa y algunas partes de su cuerpo me quedan mucho más cerca que otras. Eso es porque esas partes se ven vastamente más grandes en comparación con las partes lejanas. Esta obviedad de perspectiva que estoy diciendo, la entienden ustedes y la entiendo yo. Quien no la entiende aún es mi cerebro de dibujante principiante que va por la vida en la creencia de que la cabeza del modelo, por ejemplo, es imposible que sea más grande que las piernas. Y dicha creencia tiene influencia sobre la evidencia de mis propios ojos, y en vez de dibujar lo que veo, modifico el dibujo para adaptarlo a lo que creo y a mi interpretación errónea de la realidad.



Supongo que necesito concederme más tiempo para dibujar e ir corrigiendo esas torceduras con la práctica.

martes, abril 15, 2014

Chica lista, decisión desesperada

Hace unos días, en uno de los ratos de descanso entre pararme de manos y elaborar planes para mandar al lado lejano de la Luna a la gente que usa crocs, estaba yo agradablemente sorprendido al darme cuenta que al contar con los dedos de las manos el número de chicas listas que trato casi todos los días, ya no me sobran tantos dedos -en cambio, mi conteo de gente lista sin vagina que veo todos los días no se ha movido en años y sigue consistiendo en el ogro que me encuentro en el espejo-.

Con una de esas chicas listas recién tuve un diálogo a teclazos. Abordamos su decisión de voto y me explicó porqué había votado por el PRI (supongo que leyó que aborrezco al PRI y vuelvo a suponer que se puso a leer las insensateces que yo publico para determinar si soy un orate inofensivo o uno peligroso). En resumen y sin reducirlo más que por brevedad, me dijo que había votado por el PRI porque quería que el pueblito de donde es oriunda y en el que todavía viven sus papás, saliera de la lamentable condición de pueblo fantasma asolado por la extorsión de los narcos de la zona, en el que lo metió, como a muchos otras comunidades, la guerra mal declarada y peor ejecutada del gobierno de Felipe Calderón. Su razonamiento consistía en que durante los años de gobierno priista el pueblito había sido seguro y su voto iba encaminado a que el lugar donde sus papás habían vivido años seguros volviera a la tranquilidad.

Sonaba a punto válido. Días más tarde me encontré un texto que podría aplicar a modo de revire.

El texto es de Temoris Grecko (en otra ocasión platiqué de un libro suyo) y trata sobre la renuncia del pensamiento independiente, del que Paz en los noventas era un ejemplo cuando le reviró a espumarajos a Vargas Llosa lo de la dictadura perfecta. También trata de las ocasiones en las que Temoris ha sido testigo -y en sus adolescencias, incluso participante- de cómo la devoción ideológica no sirve más que para afianzar situaciones que ya no se sostienen.

El caso de la chica lista votando por el PRI no lo percibo como devoción ideológica -que es lo que critica Temoris en su texto-. No obstante, el siguiente fragmento del texto de Temoris me recordó la situación de la chica lista.

En tiempos de confusión, en los que la izquierda no logra articular una propuesta alternativa […], el miedo está arrastrando a muchos hacia las seguridades del pasado, a los tiempos en que no había dudas sobre quiénes eran los malos y quiénes los buenos. Pero esos buenos no eran buenos, eran tan malos como los otros. Y no hay cobijo en taparse los ojos con viejas vendas. 

Si hay desconcierto ahora, en buena parte se debe a la falta de pensamiento crítico e independiente, a la exigencia verticalista de someterse a las imprescindibilidades. Esto es lo que canceló las oportunidades de señalar los errores, los desvíos y las traiciones, lo que persiguió las alternativas y la exploración.

A la chica lista (por eso está en ese conteo) no le falta pensamiento independiente ni crítico, sin embargo la situación de su pueblito natal la pone en un estado en que no es nada fácil ponerse crítica e independiente.

Al final, creo que votar por el PRI es, parafraseando a Temoris, una cancelación a explorar alternativas, de gobierno y de solución a las crisis que tenemos encima. Y también creo que con una pistola en la cabeza, esa exploración es una urgencia.

lunes, marzo 31, 2014

Tendiendo puentes

En algún momento de la primera mitad del s. XX un japonés llamado Suekichi Nakagawa llegó a México y se estableció en la Villa de San Jerónimo que era como se llamaba Ixtepec.

El señor Suekichi puso una botica, curó gente y se casó con una zapoteca. Uno de sus hijos producto de esos afanes reproductivos llegó a la ciudad de México, se hizo médico, también curó gente y se casó con una guerrerense que también era médica. El producto de esos afanes reproductivos no se hizo médico, y no cura ni medio resfriado porque es un colega computito, no obstante, también se reprodujo y el resultado de esos afanes reproductivos es una bebé que se llama Hanako y que me cae bien.

Ahora bien, cuando escribir un blog era la onda -no el anacronismo que estoy haciendo- y buscaba yo más sobre Jorge Ibargüengoitia para compartirlo con mis lectores, dí con la entrevista que Aurelio Asiain le hizo a Ibargüengoitia. Aurelio y yo nos escribimos por ibargüengoitistas y me hice fan de su blog de "cosas japonesas" donde me enteré que trataba yo con un mexicano que vivía y enseñaba literatura en Japón y que a menudo le sacaba fotos a las cosas japonesas que se encontraba.

Pasaron los años y un día de hace dos semanas pude conocer en persona a Aurelio en una presentación de un libro suyo de contenidos parecidos a los de su blog (nomás que metidos en ediciones de pasta blanda y dura). Hojeé y ojeé El espacio de pronto es escenario y dije "me llevo un ejemplar". Me quedé a oir la presentación y durante las porras que los copresentadores le echaron al autor usaron una frase recurrente que me gustó "Aurelio tiende puentes".

Esa tendedera me pareció buena y digna de imitar. Compré otro ejemplar del libro y a la hora de la autografiada le pedí a Aurelio que se lo dedicara a Hanako (ocasión en la que aprendí que los padres de Hanako pronuncian su nombre más gringa que japonesamente).

Al otro día, le dí el libro al papá de Hanako y unos días más tarde me enteré que la obsequiada ya lo estaba disfrutando.



Cuando Hanako crezca, quizá satisfaga su curiosidad, vía las fotos de Aurelio entre otras cosas japonesas, de ir a ver la tierra de su bisabuelo, de preferencia llevando mezcal de la tierra de su bisabuela.

Y eso gente, se llama tender puentes.

miércoles, marzo 12, 2014

Un libro ilustrado y un postre

Entre los primeros libros ilustrados que me gustaron para aprender a dibujar lo que leía estaba La historia del señor Sommer, allá en los noventas.

*Se apoya en su bastón para echar rollo*

Dice la wikipedia en español que La historia del señor Sommer es un cuento corto de Süskind. Yo en cambio digo que es una novela, pues el protagonista (que no es el señor Sommer sino el narrador) pasa por más momentos de anagnórisis (descubrimientos críticos del personaje) y peripecias que las que pasarán los editores de la wikipedia en español en toda su puñetera vida.

Como sea, la editorial Diógenes tuvo la genial idea, cuando publicaron el libro en 1991, de encargarle las ilustraciones de la historia de Süskind a Jean-Jacques Sempé con resultados rifadores.







Y hasta ahí lo que tengo que decir del libro ilustrado. Ahora va la parte del postre.

En la edición de 2013 de La Feria de las Culturas Amigas (si no saben de qué va esa feria péguense un balazo o den click aquí) si uno caminaba hasta el puesto de Países Bajos se iba a encontrar dos cosas notables: una fila perenne de comensales y un aroma a caramelo y mantequilla que tenía los mismos efectos adictivos que la heroína (conozco a alguien que se volvió adicta al grado de echar charcos de baba cada vez que se acuerda del aroma).

Lo que vendían en ese puesto eran stroopwafels (o como yo les digo, stormtrooperwafles), que consisten en dos mini wafles untados con delicioso caramelo y que son el mejor acompañamiento que ha inventado la humanidad para una taza de café o té.




Atención: este producto produce adicción. Mucha.

Cuando se fue la Feria también se fueron los stormtrooperwafles y me resigné a esperar un año completo para intoxicarme probar otra vez esa maravilla holandesa.

Así hasta que un día, mientras veía lo que vendían en el área gourmet del Liverpool de Polanco encontré unas cajitas que estaban ilustradas con dibujos que de lejos se parecían a los de Sempé.



Cuando miré de cerca los dibujos, ví el contenido de las cajitas y tuve un gastrorgasmo: ¡estaban rellenas de stormtrooperwafles!

Los siguientes meses estuvieron complementados con felicidad. Pura felicidad... hasta que el encargado de comprar productos importados en Liverpool la cagoteó y dejó de rellenar anaqueles de stormtrooperwafles y en su lugar puso unas galletas más insípidas que unas MacMa.

Ahora bien, si alguno de uds lectores sabe dónde se venden stormtrooperwafles aquí en México le ruego que pase el dato porque no quiero yo volverme traficante de wafel holandés. Todo indica que es más difícil que traficar mota. O riñones. O riñones con mota.

pd. Si van a poner alguna receta en los comentarios por favor procuren poner una que hayan cocinado, queridos googleadores expertos en todo y buenos para nada.

viernes, marzo 07, 2014

Yo digo que el fin del mundo será así

A veces discuto argumento con alguien y pasa esto.

Ella:



Yo:



Resultado:


domingo, febrero 09, 2014

Dos Dianas

Hace rato, saliendo de una pantomima muy cantada y muy aplaudida en el Auditorio Nacional, ví una exposición fotográfica de un Héctor García, fotoperiodista y cronista.

Las fotos que más gustaron fueron éstas:




De las dos primeras deduzco que los chilangos de antaño se transportaban como las nubes, flotando.

Y la foto que hizo que pusiera yo ojos de plato fue ésta, donde sale ladianamiamor y, otra vez, la bailarina Diana Bordes:


Después de estudiar esa última foto he decidido dedicar todos mis esfuerzos a convertirme en Dictador Omnipotente de la Ciudad para hacer efectivo el siguiente decreto con carácter de obligatorio hasta el final de los tiempos, amén:
"Las personas con vagina que pasen ante la Diana deberán posar en la misma posición."
He dicho.

pd. Googleé sobre Héctor García. Hay una fundación que mantiene su archivo fotográfico en una casa no muy lejos del metro Nativitas. Según su página de contacto la dirección es ésta:

Cumbres de Maltrata No.581,
entre Isabel la Católica y Eje 5
Col. 2da del Periodista
CP 03620 México D.F.
​Visitas de Lunes a Viernes de 10 a 18 hrs y Sábados 10 a 13 hs.
Entrada gratuita.

lunes, enero 13, 2014

Revisemos eso de contarles ficciones a los niños para darles regalos

Ayer leí una anécdota paternal notable. La anécdota, mutatis mutandis, va así:
Nuestro hijo de 3 años es fan del Doctor Who. Tanto que decidió que quien le lleva los regalos de navidad es el Doctor y no Santa. La navidad pasada le regalamos un desarmador sónico junto con una carta "del Doctor" que decía que ese era "su" desarmador sónico pero que se había conseguido uno nuevo, así que ese se lo cedía a nuestro hijo.
Semanas después, en unas vacaciones se perdió el desarmador sónico. Para que no se pusiera triste, le dijimos a nuestro hijo que el Doctor había tomado prestado su desarmador por unos días (en tanto, pedimos uno nuevo a Amazon).
Cuando por fin arribó el paquete, esperamos a que nuestro hijo se fuera a dormir y pusimos fuera de su cuarto el desarmador sónico junto con una nota que decía "¡Gracias por prestármelo! Atte. El Doctor."
Para despertarlo pusimos en los altavoces de la computadora el sonido que hace la TARDIS. Nuestro hijo despertó, salió corriendo y encontró el desarmador sónico que "el Doctor" había "devuelto"
Ahora habla de eso todo el tiempo.
Fin de anécdota.

(Nota al margen: Si uds no saben un carajo del Doctor Who y no están dispuestos a averiguarlo váyanse a leer TVNotas. No los quiero yo aquí. Largo. En serio. L A R G O. 
*blande su bat con clavos* 
**se queda sin lectores** 
***sonríe***)

Ahora bien, lo que sigue es responder la pregunta ¿por qué me parece que decirles a los niños que sus regalos los trae Santa o los Reyes Magos es manifestación de imbecilidad disfrazada de tradición, y en cambio, esta anécdota whoviana que acabo de contar me parece un ejercicio muy bien ejecutado de estimulación de la imaginación infantil?

Respuesta corta:

Doctor Who >>>>>>>>>> Santa + Los Reyes + Niño Dios.

Respuesta larga:

Lectores, si es inevitable y perentoria su insistencia paternal de que sus criaturas tengan ilusiones basadas en ficciones a la hora de darles regalos, al menos procuren echarle más galleta. Los padres whovianos de la anécdota mostraron mucha, mucha, mucha más creatividad e inteligencia que los padres comodinos que nomás repiten el cuento sobado de Santa y los Reyes. 

Por otra parte, cuando la criatura de la anécdota crezca y se de cuenta de quién llevó en realidad el desarmador sónico a casa (Amazon y una empresa de paquetería) será mucho más rifador que diga "mis padres coludidos con Amazon eran el Doctor Who" a que diga "mis padres, repetidores sin imaginación, eran Santa".

A aquellos espantados por salirse de la ortodoxia les recuerdo esta obviedad: como muchas cosas en la vida, la variedad es lo que la hace genial.

pd1. Por favor, por favor, por favor, por favor procuren NO caer en el siguiente desfiguro ridículo:

Escéptico mamarracho: "Yo no le miento a mi hijo con ese cuento de Santa Clós".

*Sale un día a hacer un geiser de dietcoke con mentos y lo echa a perder*

Criatura: "Fue un fracaso".

Escéptico mamarracho: "No, no fue un fracaso".

pd2. Toda esta perorata sólo es una recomendación. Por lo tanto, antes de que se emputen por interpretar que estoy yo diciéndoles cómo educar a sus hijos, tengan en cuenta que uds como padres tienen todo el derecho de echar a perder a sus criaturas como quieran...

... y sus hijos tienen todo el derecho de mandarlos al carajo cuando descubran que les tocaron de padres unos zoquetes irredentos.