lunes, enero 13, 2014

Revisemos eso de contarles ficciones a los niños para darles regalos

Ayer leí una anécdota paternal notable. La anécdota, mutatis mutandis, va así:
Nuestro hijo de 3 años es fan del Doctor Who. Tanto que decidió que quien le lleva los regalos de navidad es el Doctor y no Santa. La navidad pasada le regalamos un desarmador sónico junto con una carta "del Doctor" que decía que ese era "su" desarmador sónico pero que se había conseguido uno nuevo, así que ese se lo cedía a nuestro hijo.
Semanas después, en unas vacaciones se perdió el desarmador sónico. Para que no se pusiera triste, le dijimos a nuestro hijo que el Doctor había tomado prestado su desarmador por unos días (en tanto, pedimos uno nuevo a Amazon).
Cuando por fin arribó el paquete, esperamos a que nuestro hijo se fuera a dormir y pusimos fuera de su cuarto el desarmador sónico junto con una nota que decía "¡Gracias por prestármelo! Atte. El Doctor."
Para despertarlo pusimos en los altavoces de la computadora el sonido que hace la TARDIS. Nuestro hijo despertó, salió corriendo y encontró el desarmador sónico que "el Doctor" había "devuelto"
Ahora habla de eso todo el tiempo.
Fin de anécdota.

(Nota al margen: Si uds no saben un carajo del Doctor Who y no están dispuestos a averiguarlo váyanse a leer TVNotas. No los quiero yo aquí. Largo. En serio. L A R G O. 
*blande su bat con clavos* 
**se queda sin lectores** 
***sonríe***)

Ahora bien, lo que sigue es responder la pregunta ¿por qué me parece que decirles a los niños que sus regalos los trae Santa o los Reyes Magos es manifestación de imbecilidad disfrazada de tradición, y en cambio, esta anécdota whoviana que acabo de contar me parece un ejercicio muy bien ejecutado de estimulación de la imaginación infantil?

Respuesta corta:

Doctor Who >>>>>>>>>> Santa + Los Reyes + Niño Dios.

Respuesta larga:

Lectores, si es inevitable y perentoria su insistencia paternal de que sus criaturas tengan ilusiones basadas en ficciones a la hora de darles regalos, al menos procuren echarle más galleta. Los padres whovianos de la anécdota mostraron mucha, mucha, mucha más creatividad e inteligencia que los padres comodinos que nomás repiten el cuento sobado de Santa y los Reyes. 

Por otra parte, cuando la criatura de la anécdota crezca y se de cuenta de quién llevó en realidad el desarmador sónico a casa (Amazon y una empresa de paquetería) será mucho más rifador que diga "mis padres coludidos con Amazon eran el Doctor Who" a que diga "mis padres, repetidores sin imaginación, eran Santa".

A aquellos espantados por salirse de la ortodoxia les recuerdo esta obviedad: como muchas cosas en la vida, la variedad es lo que la hace genial.

pd1. Por favor, por favor, por favor, por favor procuren NO caer en el siguiente desfiguro ridículo:

Escéptico mamarracho: "Yo no le miento a mi hijo con ese cuento de Santa Clós".

*Sale un día a hacer un geiser de dietcoke con mentos y lo echa a perder*

Criatura: "Fue un fracaso".

Escéptico mamarracho: "No, no fue un fracaso".

pd2. Toda esta perorata sólo es una recomendación. Por lo tanto, antes de que se emputen por interpretar que estoy yo diciéndoles cómo educar a sus hijos, tengan en cuenta que uds como padres tienen todo el derecho de echar a perder a sus criaturas como quieran...

... y sus hijos tienen todo el derecho de mandarlos al carajo cuando descubran que les tocaron de padres unos zoquetes irredentos.

miércoles, enero 01, 2014

Pareidolia interminable

¿Se acuerdan de Falkor (Fuchur en alemán que es en lo que escribió Ende La Historia Interminable), el dragón volador de la suerte que en la película parecía más perro que dragón?



Bueno, pues lo acabo de encontrar. Aparentemente se partió la madre frente al Parlamento de Londres.